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El reflejo de Van Gogh en Mario Iván Martínez
Maricela Ochoa comment 0 Comentarios

Leer Vincent, girasoles contra el mundo (Reservoir Books) nos permite aprovechar un inesperado 2 x 1, porque en el mismo libro el autor nos da una biografía del pintor con su trayectoria de vida y agrega el texto de la obra de teatro en un acto que relata los últimos años de Van Gogh.

Adicionalmente, podemos disfrutar de una sección de fotografías tomadas durante diferentes funciones de la obra que estuvo en cartelera en 2019 en el Teatro Helénico.

El autor describe lo problemático que resultaba para Van Gogh relacionarse con su familia, clientes y otros pintores. Nos narra sus penurias económicas y lo contrastante de hechos post mortem relativos a su obra, como el que en 1987 se vendiera por $53,900,000 dólares su lienzo de los lirios, que hiciera 98 años antes y por el que se pagó la cantidad más elevada por un cuadro.

Martínez cuenta los conflictos que tuvo Van Gogh al querer ser pastor en la región minera del Borinage, en Bélgica, su fallida experiencia como marchante de arte y sus descalabros amorosos. Naturalmente, dedica varias páginas a la convivencia que tuvo en Arlés el artista con su “colega, amigo y rival, Paul Gaugin”.

Uno de los momentos más dramáticos de Vincent, girasoles contra el mundo es el que se refiere al martes 29 de julio de 1890, cuando relata la muerte del pintor en brazos de su hermano Theodorus y refiere que sus últimas palabras fueron: ”La tristeza durará por siempre”.

Y a propósito del momento de trascender hacia otro plano, en la sección de la obra de teatro, el autor se refiere la muerte de Theo, quien afirma antes de ese trance que “Vincent pensaba que morirse era emprender el viaje hacia una estrella”.

Otro acierto de este libro es que Mario Iván Martínez nos brinda la oportunidad de husmear en parte de la correspondencia que se enviaban los hermanos Van Gogh, Vincent y Theo. Esas cartas se interrumpieron de octubre de 1879 a julio de 1880.

Dicho intercambio epistolar no solo servía para enviarse saludos y noticias, pues en esas cartas el pintor documentó gran parte de sus obras y describe cómo se sentía al crearlas. En una carta de 1889, Van Gogh le dice a su hermano que cada artista encuentra su flor y que, sin duda, el girasol es la suya: “Esta flor es propia de mí”.

En otra carta, Vincent le dice a su hermano que consideraba que La noche estrellada era un “experimento fracasado, una fallida abstracción” donde había pintado “demasiado grandes” las estrellas.

En la sección de la biografía, mediante notas al pie de página, el autor hilvana pequeñas crónicas del viaje que realizara en 2018 para conocer diferentes escenarios de la vida de Van Gogh y ponerse a tono para escribir el texto.

En una de ellas Mario Iván nos transporta a su lado al Café la Nuit, una ubicación emblemática inmortalizada en la obra de Van Gogh, nos describe el servicio ineficiente del mesero en dos ocasiones, hasta que, al presentarse vestido como el pintor fue objeto de flashazos de un grupo de turistas japoneses, lo que generó mejor atención por parte del camarero.

Otra referencia en la que Martínez nos lleva de un siglo a otro es cuando relata que se dio el lujo de interpretar un canto gregoriano en la capilla medieval del Hospital de Saint-Paul de Mausole durante su visita a Saint-Rémy de Provence.

En esas pequeñas notas no invasivas, Mario Iván Martínez describe diferentes sitios visitados: por ejemplo, de Londres nos habla del albergue en Brixton, Hyde Park, el Museo de South Kensington y la National Gallery. Nos da pinceladas de La Haya, Nuenen y Amsterdam, en los Países Bajos y también de París, Arlés, el Hospital psiquiátrico de Saint-Rémy de Provence y Auvers-sur-Oise, en Francia. En un juego con el tiempo y el espacio es como si acompañáramos a Van Gogh en algún momento del Siglo XIX y también a Martínez hace cinco años.

Con una precisión quirúrgica, Mario Iván Martínez incluye algunas referencias fílmicas y bibliográficas acerca de la vida de Van Gogh a las que podemos recurrir en nuestro papel de fans del artista.

En la filmografía menciona las cintas Anhelo de vivir (Lust for Life), de Irving Stone, realizada en 1956 y Van Gogh en la puerta de la eternidad (At Eternity’s Gate), dirigida por Julian Schnabel y protagonizada por William Dafoe, esta película fue realizada en 2018.

Respecto a la bibliografía, nos sugiere ¿Hemos encontrado el arma del suicidio? (Aurait-on retrouvé l’arme du suicide?) publicado en 2012 por Alain Rohan.

Mario Iván Martínez está convencido de que la vida de Van Gogh es digna de ser contada. Describe que el texto representa su “testimonio personal, apasionado y amoroso” hacia el pintor neerlandés.

Como lectores, Vincent, girasoles contra el mundo nos da la oportunidad de abordar la vida de Van Gogh desde diferentes ángulos. Excelente lectura para comenzar 2022.

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