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Sapiens. Una historia gráfica y cómo entender la evolución
Sharon García comment 0 Comentarios

En 2001 Richard Wiseman junto con la British Science Association lanzaron una plataforma en internet llamada LaughLab, en ella se comenzó la búsqueda por el chiste más gracioso del mundo. Millones de personas se registraron y midieron la efectividad de cientos de chistes, el resultado de la investigación arrojó como ganador el siguiente chiste:

“Dos cazadores están en el bosque cuando uno de ellos se desmaya y cae al piso. No parece estar respirando y sus ojos están vidriosos. El otro saca su teléfono y llama a los servicios de emergencia.
Cuando una voz de mujer lo atiende, desesperado grita: 
– ¡Mi amigo está muerto! ¿Qué puedo hacer?
La operadora lo calma y le dice:
– Te puedo ayudar. En primer lugar, vamos a asegurarnos de que tu amigo está muerto.
Hay un silencio, y luego se escucha un disparo. De vuelta en el teléfono, el hombre le dice:
– Listo, ¿y ahora qué?”.

El por qué es tan efectivo este chiste tiene su explicación en áreas cognitivas de nuestro cerebro. Un buen chiste debe contener 3 ingredientes: una situación en la que estemos a salvo, una situación en donde no estemos a salvo y un giro de escenarios. El chiste antes mencionado contiene estos ingredientes. Y ahora ¿por qué una asociación científica hizo esa investigación? El resultado arroja mucho acerca de cómo los seres humanos entendemos e interactuamos con nuestro entorno, los cimientos de nuestro proceso de evolución aún son notorios en, por ejemplo, la risa.

El libro de Sapiens: Una historia gráfica tiene un capítulo dedicado a la revolución cognitiva en el cerebro del Homo y la evolución en nuestra comunicación es de lo más importante para la supervivencia de la especie. Definitivamente una cosa que hace que tu mente explote es entender que el cotilleo es parte esencial y fundamental de nuestra supervivencia, y la risa es un elemento comunicativo que crea un lazo afectivo que nos ayuda a cooperar como especie.

Leer Sapiens es una manera muy relajada de pasar el tiempo, siendo una novela gráfica no solo es sencilla de entender, sino que además es fácil de compartir, cada página tiene al menos un dato que te hace pensar acerca de la evolución y el nacimiento de la humanidad y cuestionar la maravilla del universo. Tengo grabada en mi retina la serie de viñetas en las que la caricatura del Dr. Yuval explica que la cooperación de los seres humanos es lo que ha logrado que tengamos cosas increíbles como autos, satélites y cohetes espaciales, pero al mismo tiempo no somos capaces de crear un auto o un satélite sin los conocimientos adecuados y aunque la humanidad sabe mucho más que hace 12,000 años como colectivo, individualmente conocemos menos, no solo los conocimientos para manejar o crear un cohete espacial sino aquellos más primitivos sobre nuestro entorno.

Cuando comenzó en 2020 la pandemia en México, y tuvimos que readaptarnos individualmente a trabajar desde casa, tuve la gran idea de comenzar a comprar plantas, se me ocurrió que ahora que tenía más tiempo en mis manos para atenderlas podría procurarlas mejor, compré muchas plantas y las regaba todos los días, e inevitablemente las maté. Después comencé a leer artículos en internet y ver videos acerca de diferentes plantas que había adquirido y supe que no todas eran de la misma especie, y no necesitaban la misma cantidad de agua o de luz solar, que unas eran más resistentes y otras menos. Aún con esos conocimientos seguí matando a algunas plantas. Así que investigué más acerca de la alcalinidad que debe tener el agua o si las plantas habían crecido en vivero, si los nutrientes de la tierra eran los adecuados para esas plantas, algunas tenían su ciclo de madurez en el verano, la primavera o el otoño o si necesitan poda o no. Esto es un ejemplo que ilustra de manera muy clara lo poco que conozco acerca de mi propio entorno, en contrapunto de todo lo que debían saber nuestros antepasados recolectores. ¡Y yo no necesitaba esos conocimientos para comer! Simplemente para mantener vivas a mis plantas.

Disciplinas como la biología, la física, química, arqueología, psicología y por supuesto, la historia, se dan cita en este compendio gráfico junto con personajes como el mismo Dr. Harari, para enseñarnos que los seres humanos somos animales muy curiosos y complejos, que nuestra evolución se dio muy rápido (tal vez demasiado rápido para nuestro propio bien) que nuestra adaptabilidad le está costando la vida a otras especies de animales y de plantas y a nuestro propio hogar: la Tierra. Los ejemplos, reflexiones, y resultados de investigaciones sí nos procuran más información acerca de nuestro pasado, pero también de nuestro futuro. Que a veces una máquina del tiempo es más necesaria de lo que podríamos esperar. Y que lo único claro respecto a nuestra evolución es que nada está claro.


De animales a dioses evolución humana Homo Deus Homo Sapiens Sapiens. Una historia gráfica Yuval Noah Harari

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