Gabriel Zaid

Entre sus ocupaciones complementarias a su propia producción literaria, colaboró con la revista llamada Vuelta durante casi dos décadas, experiencia de la cual destaca su promoción y crítica de la obra del gran Octavio Paz. Por otro lado, en la actualidad participa con cierta regularidad de la publicación Letras Libres.
Zaid es particularmente reacio a las entrevistas, sin embargo en 1989 dio una al periódico La Nación en donde le cuestionaron el brinco de la ingeniería a la literatura y al respecto comentó:

Para mí la poesía nunca fue una especialidad, sino que fue algo que yo pensé que todo el mundo hacía. Yo componía canciones desde niño, con todo y música —porque no sabía que se podía hacer versos separados a la música– imitando las canciones de radio u otro tipo. En mi medio era inconcebible que alguien se dedicara a escritor o a la carrera de Letras, que además casi no existía

Su aversión a convertirse en figura pública es tal que no se deja fotografiar y cuando impone sus conferencias en el Colegio Nacional de México lo hace a través de la radio para que no se descubra su rostro. Curiosamente, Gabriel Zaid no vive de sus obras sino de una empresa que se dedica a imprimir directorios profesionales, guías de teléfonos y direcciones y currículos de la más variada naturaleza.
Gabriel Zaid, no quiere mantener un anonimato físico pero intenta que se lo recuerde netamente por sus obras. Desde el año 58, ha editado alrededor de tres decenas de libros, incursionando tanto en la poesía como en el ensayo, entre los que encontramos Fábula de Narciso y Ariadna, Seguimiento, Leer poesía y La nueva economía presidencial. Su trabajo ciertamente no ha pasado desapercibido, ya que le ha merecido diversos reconocimientos, tales como el Premio Xavier Villaurrutia y un puesto en la Academia Mexicana de la Lengua, el cual mantuvo durante casi quince años.

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