El libro de la selva

Rudyard Kipling, nació en Bombay el año 1865, fue siempre un amante de su nación, de la naturaleza y de los seres extraordinarios que la habitan. Fue acreedor al premio Nobel de Literatura en 1907.

Conocemos muy bien la historia del cachorro de humano adoptado, acogido y bautizado como Mowgly (La Pequeña Rana), por una manada de lobos. La historia ha sido reproducida y adaptada infinidad de veces en libros ilustrados, infantiles o largometrajes.

Recuerdo que entre los primeros libros que leí de niño fue El libro de la selva, y cómo olvidar esa gran película de Disney con el oso Baloo y esas canciones interpretadas por el más que legendario Tin Tan, la Serpiente Kaa con esos ojos que hipnotizan, la fuerza y destreza de Shere Khan el tigre y la admirable pantera Bagueera.

Todos estos personajes forman esta historia, aunque cabe mencionar que, como la  mayoría de las adaptaciones que surgen a partir de un libro, no abarca conceptos y características del mismo, detalles  que en el libro se vuelven evidentes y se disfrutan muchísimo.

El manejo del tiempo entre las historias que integran este libro es de lo mejor. Cada una de ellas nos narra etapas de la vida en naturaleza de Mowgly, y esto da como resultado el hecho de que podamos organizar en nuestra mente cada suceso y darle el mejor sentido que decidamos.

Hay varias escenas más que divertidas. Una de ellas que me tuvo atento, fue esa ocasión en que se da una persecución épica, en la que los monos raptan a Mowgly para que les enseñara los trucos que ellos no pueden hacer porque se desesperan y terminan por destruir todo ante la falta de éxito. Y tanto Baloo, como Bagueera y hasta el pitón Kaa emprenden su rescate.

También tiene momentos en los que invita a la reflexión. El cachorro de humano es adoptado por los lobos y la figura de madre es adoptada por Mamá Lobo, la cual, aunque el recién llegado no pertenezca a su especie y sea diferente a todos sus hermanos,  siente por él un amor infinito, pero conforme pasa el tiempo y Mowgly crece, la relación con los lobos se deteriora.

Baloo y Bagueera son los maestros que instruyen al cachorro de humano a conocer las leyes y códigos que dicta la vida en la selva y como instructores muchas veces deben corregirlo aunque pongan en riesgo su vida (cosa que no vemos en las adaptaciones). Entre las lecciones más importantes está el conocer los idiomas y sonidos que debe emplear para comunicarse con toda especie, las palabras correctas para expresarse ante los demás y mostrarse de manera educada y siempre con un gran respeto, sobre todo con las presas que atrapaba para comer, ya que agradecía su sacrificio y debía de ser consciente de solo cazar por hambre y no por simple diversión.

El concepto de sociedad es muy notorio: cada especie se agrupa, todos tienen respeto por sus vecinos y un espacio definido (excepto los jabalíes y las hienas que no son los más queridos en la selva). Kipling se daba cuenta que los animales tienen un sentido social muy parecido al nuestro.

El libro de la selva será leído por generaciones venideras. Un libro sobre animales educando a un ser humano. Seguro tenemos mucho que aprender de ellos. Cerremos los ojos y escuchemos…

No oprimáis a los cachorros del extraño. Salúdalos como

Hermano y Hermana….

….Más la jungla es grande y pequeño es el Cachorro. Dejadle

tranquilo para que piense.

Escrito por
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2 Comments

  • En su mayoría las películas no se asemejan a los libros, consideró que hay puntos clave y excitantes para los lectores que las películas no contienen y que para los amantes de ambas artes quisiéramos que ocuparán alguna escena en vez de otra , pero aún así ninguna es mala.

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