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Libros sobre libros
Jorge Bobadilla Vargas comment 0 Comentarios

Con motivo del Día internacional del Libro, celebrado cada 23 de abril, ofrecemos una lista de libros sobre libros, esto es, libros escritos en forma de novelas, ensayos o diálogos cuya narrativa gira alrededor del objeto que sustenta a Langosta Literaria, el libro.

El infinito en un junco. La Invención de los libros en el mundo antiguo de Irene Vallejo

Con 200 mil copias vendidas desde su publicación en 2019, su traducción a 40 idiomas, el reconocimiento de Premio Nacional de Ensayo de España en el 2020 y la alabanza de figuras imprescindibles de la escena literaria contemporánea mundial, como Mario Vargas Llosa o Jorge Volpi, El infinito en un junco (Debolsillo) se ha convertido en un verdadero acontecimiento editorial que ha reivindicado el valor permanente de los clásicos grecorromanos, con Homero a la cabeza, y del libro como objeto inseparable de la historia e imaginación de la humanidad. Como menciona Irene en el epílogo a El Infinito en un Junco: “Pero la humanidad desafió la soberanía absoluta de la destrucción al inventar la escritura y los libros. Gracias a esos hallazgos, nació un espacio inmenso de encuentro con los otros y se produjo un fantástico incremento en la esperanza de vida de las ideas. De alguna forma misteriosa y espontánea, el amor por los libros forjó una cadena invisible de gente —hombres y mujeres— que, sin conocerse, ha salvado el tesoro de los mejores relatos, sueños y pensamientos a lo largo del tiempo. Esta es la historia de una novela coral aún por escribir…”

Y de esta manera, Irene ofrece posibles respuestas a ¿Qué es un clásico? ¿Cuándo aparecieron en escena por vez primera los libreros? o ¿Cuál fue el primer libro de la historia? recurriendo a Aristóteles, Heráclito, Virgilio o Tácito junto a Pablo de Tarso, Walter Benjamin, Elías Canetti o Stefan Zweig de quien la autora recupera el memorable final de Mendel, el de los libros: “Los libros se escriben para unir, por encima del propio aliento, a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido.”

La Biblioteca de París de Janet Skeslien Charles

Publicada por Salamandra en el 2021, esta novela relata la resistencia de los trabajadores de la Biblioteca Americana de París ante la invasión nazi en el París de los años cuarenta del siglo pasado. En este periodo la Biblioteca continuó abierta gracias a la necedad humanista de su directora Dorothy Reeder quien permaneció fiel al lema bajo el cual fue creada esta institución en los años veinte, después de la Gran Guerra: “Tras la oscuridad de la guerra, la luz de los libros”.

La Biblioteca de París nos recuerda la capacidad de refugio y esperanza que podemos hallar en bibliotecas; relata la desafiante protagonista Odile: “Pasé la yema de los dedos por los lomos. Escogí uno y lo abrí por una página al azar. Nunca juzgaba un libro por cómo empezaba, porque esas primeras frases eran como la única cita que yo había tenido: los dos nos habíamos sonreído de forma exagerada, pero poco más. No: lo abrí hacia la mitad, donde el autor ya no intentaba impresionarme. «En la vida hay tinieblas y hay luces —⁠leí⁠—. Tú eres una de esas luces, la luz de todas las luces». Oui. Merci, señor Stoker.”

La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows

Durante la ocupación alemana nazi en la isla británica de Guernsey se formó por accidente – y a causa de un cerdo asado de contrabando- un peculiar círculo de lectura en el que los nombres de Jane Austen, Oscar Wilde, las hermanas Brontë y Charles Dickens serían frecuentados. Acabada la Segunda Guerra, este grupo cobrará vida para la escritora inglesa Juliet Ashton, quien se comunicará con los miembros del grupo por mera correspondencia (la novela está enteramente estructurada de manera epistolar) a partir de un libro: Ensayos de Elia de Charles Lamb.

Publicada en el 2007, traducida a más de 20 idiomas, con más de 5 millones de ejemplares vendidos y llevada al cine por Mike Newell (responsable de Cuatro bodas y un funeral o La sonrisa de Mona Lisa), La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey (Salamandra) procura mostrar la trascendente influencia que los libros ejercen en las vidas de las personas; así cuenta un ferretero de antigüedades a Juliet su experiencia desde la lectura de Pasado y presente de Thomas Carlyle: “Yo no era un hombre religioso, aunque no porque no lo hubiera probado. Había ido, como las abejas entre las flores, de iglesia en iglesia. Pero nunca había sido capaz de entender la fe, hasta que el señor Carlyle me planteó la religión de una manera distinta. Explica que caminaba entre las ruinas de la abadía de Bury St. Edmunds cuando le vino un pensamiento a la cabeza y lo escribió así: Alguna vez te has parado a pensar que el hombre tenía un alma, que no son sólo habladurías, sino que ¡era una verdad conocida y que en la práctica seguían! En verdad, era otro mundo… pero, aun así, es una pena que hayamos perdido la capacidad de oír a nuestra alma… en realidad, deberíamos ir de nuevo en su búsqueda, o peores cosas nos ocurrirán.”

La ladrona de libros de Markus Zusak

En vísperas del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la misma muerte nos narra la historia de Liesel Meminger, una niña muniquesa adoptada por la pareja Hubermann, que resistirá las pesadillas de la guerra y el nazismo a través de la lectura y la escritura. La redacción de su autobiografía titulada La Ladrona de Libros salvaría su vida de un bombardeo alemán desde el sótano de la casa de los Hubermann -donde se refugiaba el joven judío Max quien le dedicó a Leslie el libro El árbol de las palabras-; la muerte nos cuenta: “Y la ladrona de libros lee, relee y vuelve a leer la última frase, durante horas. «LA LADRONA DE LIBROS» ÚLTIMA LÍNEA «He odiado las palabras y las he amado, y espero haber estado a su altura.» Fuera, el mundo aullaba. La lluvia estaba sucia.”

La ladrona de libros (Lumen) fue publicada por Markus Zusak en el 2005, para el 2009 había estado 105 semanas entre los libros juveniles más vendidos de acuerdo con el periódico New York Times; en el 2020 la revista Times catalogaría a la novela entre los 100 mejores libros juveniles de todos los tiempos.

La memoria vegetal de Umberto Eco

Publicado por Lumen el año pasado, y a cinco años de la muerte del irremplazable autor, este libro de casi 300 páginas recoge una serie de reflexiones que Eco mantuvo alrededor del libro como fenómeno epistemológico desde los años ochenta a través de conferencias, artículos, cuentos, ensayos, introducciones a libros y demás escritos publicados de manera dispersa hasta los dos miles.

La bibliofilia hiper especializada característica de Eco se despliega a lo largo de las páginas y el lector no puede más que maravillarse frente a las preocupaciones del semiótico italiano: excesos paratextuales en los siglos XVI Y XVII con las obras de Christian Knorr von Rosenroth o Salomon Trismosin; las refutaciones de Giulio Ser-Giacomi a la metafísica cristiana; un análisis de las ediciones del clásico alquímico de 1653 Amphitheatrum Sapientiae Aeternae de Heinrich Khunrath; o sobre las posibilidades interpretativas del libro de horas Très Riches Heures du duc de Berry de 1410.

En las notas de elogio de La memoria vegetal, la misma Irene Vallejo manifiesta: “Umberto Eco, el «humanista integral», según Fernando Savater, dedica estos textos inéditos e iluminadores a los bibliófilos como él, a los futuros bibliófilos y a los que todavía no saben que lo son. Un libro para aprender, deslumbrarse, emocionarse y seguir leyendo siempre.”

La biblioteca de los libros rechazados de David Foenkinos

Como una cebolla, La biblioteca de los libros rechazados (Alfaguara), se compone de 3 capas narrativas: la primera comprende el relato de The Abortion (1971) del escritor beat Richard Brautigan que cuenta la historia de una biblioteca compuesta únicamente de libros editorialmente rechazados. En 1990, seis años después del suicidio de Brautigan y como homenaje al autor, se abriría en Vermont una biblioteca de libros repudiados. En 1992, el bibliotecario Jean-Pierre Gourvec, (personaje ficticio de la novela de Foenkinos) replica la biblioteca de Vermont en Crozon, Bretaña. Segunda capa narrativa: de esta biblioteca francesa emerge un bestseller, Las últimas horas de una historia de amor, novela escrita por un difunto pizzero cuya autoría parece dudosa para el crítico venido a menos Jean-Michel Rouche. La biblioteca de los libros rechazados como novela misma, es la tercera capa que envuelve un irresuelto entramado entre editores, escritores y críticos circunscritos magnéticamente al marketing literario.

“Los lectores siempre se encuentran a sí mismos, de una forma o de otra, en un libro. Leer es un estímulo completamente egotista. Buscamos inconscientemente lo que nos dice algo. Por muy estrambóticas o improbables que sean las historias que los escritores crean, siempre habrá lectores que les dirán: «¡Increíble! ¡Ha escrito usted mi vida!» declara Foenkinos en una parte de La biblioteca de los libros rechazados.

El cuento número trece
de Diane Setterfield

En las postrimerías de sus días, Vida Winter, famosa novelista inglesa cuya biografía es un misterio entretejido de dudosas versiones, encarga a la joven librera de ejemplares viejos, Margaret Lea, la revelación escrita de su historia de vida. La clave enigmática con la que Lea se verá enredada es el desaparecido cuento número trece del libro de Winter, Trece cuentos de cambio y desesperación, cuyas posteriores ediciones fueron publicadas bajo el sesgado título de Cuentos de cambio y desesperación. El desciframiento de tal cuento cabalístico descubrirá al lector los vínculos entre las dolorosas vidas de Winter y Lea.

Es este el argumento de la ópera prima y novela bestseller de la escritora inglesa Diane Setterfield que alcanzó en el 2006 el puesto número uno de los libros más vendidos según las listas del New York Times.

La novela de Diane guarda una profunda devoción a Jayne Eyre de Charlotte Bronte y a los clásicos románticos decimonónicos de los que Margaret es devota; en su descripción como librera, nuestra protagonista, resume la magia vital de los libros:

“La gente desaparece cuando muere. La voz, la risa, el calor de su aliento, la carne y finalmente los huesos. Todo recuerdo vivo de ella termina. Es algo terrible y natural al mismo tiempo. Sin embargo, hay individuos que se salvan de esa aniquilación, pues siguen existiendo en los libros que escribieron. Podemos volver a descubrirlos. Su humor, el tono de su voz, su estado de ánimo. A través de la palabra escrita pueden enojarte o alegrarte. Pueden consolarte, pueden desconcertarte, pueden cambiarte. Y todo eso pese a estar muertos. Como moscas en ámbar, como cadáveres congelados en el hielo, eso que según las leyes de la naturaleza debería desaparecer se conserva por el milagro de la tinta sobre el papel. Es una suerte de magia.”

El nombre de la rosa de Umberto Eco

Recordemos como empieza la introducción de este clásico para convenir su lugar en esta lista:

“El 16 de agosto de 1968 fue a parar a mis manos un libro escrito por un tal Abate Vallet, Le manuscript de Dom Adson de Melk, traduit en français d’après 1’édition de Dom J. Mabillon (Aux Presses de I’Abbaye de la Source, Paris, 1842). El libro, que incluía una serie de indicaciones históricas en realidad bastante pobres, afirmaba ser copia fiel de un manuscrito del siglo XIV, encontrado a su vez en el monasterio de Melk por aquel gran estudioso del XVII al que tanto deben los historiadores de la orden benedictina.”

A partir de la irremplazable pérdida de este libro firmado por Vallet, el mismo Eco reconstruye la historia de Adson de Melk, o Adso, a través de otro libro (ficticio), Del uso de los espejos en el juego del ajedrez firmado por un tal Milo Temesvar. Así, El nombre de la rosa (Lumen) es la ficticia interpretación intertextual de la historia de Adso de Melk y su maestro Guillermo de Baskerville en una lejana abadía italiana benedictina del siglo XIV cuya biblioteca esconde un libro prohibido: la segunda parte de la Poética de Aristóteles.

Umberto Eco afirmaría después en sus Apostillas a El Nombre de la Rosa: “los libros siempre hablan de otros libros y cada historia cuenta una historia que ya se ha contado.”

Nadie acabará con los libros
de Umberto Eco y Jean Claude Carrière

A manera de diálogo, y entre las imprescindibles fotografías del húngaro de André Kertész, el ya mencionado Umberto Eco establece con Jean-Claude Carrière -guionista de cine y cocreador de varias películas obligadas de Luis Buñuel como Belle du Jour (1967) o Cet obscur objet du désir (1977)- una defensa de la permanencia objetual del libro frente a las predicciones de su desaparición. Entre referencias a la biblioteca de Octavio Paz consumida por el fuego, las mnemotecnias efímeras de humo utilizadas en tiempos de Alejandro Magno, el fetichismo por los guiones de Fritz Lang y confesiones del tipo “¿qué libros intentaríamos salvar en caso de incendio?” (Eco: Peregrinatio in Terram Sanctam de Bernhard von Brey-denbach, 1490; Carrière: manuscritos originales de Alfred Jarry, André Breton y Lewis Carroll), los autores declaran que: “El libro ha superado sus pruebas y no se ve cómo podríamos hacer nada mejor para desempeñar esa misma función. Quizá evolucionen sus componentes, quizá sus páginas dejen de ser de papel. Pero seguirá siendo lo que es”.

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