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Lecturas en español para conocer y sobrevivir al amor
Carlos Priego Vargas comment 0 Comentarios

Por demasiado tiempo, obras extraordinarias escritas por hombres y mujeres –sin contar el género en el que están inscritas– suelen tener como tema tres grandes preocupaciones del hombre como especie, a decir: la vida, el amor y la muerte.

Dicho de otro modo, los temas literarios son aquellos asuntos principales sobre los que gira la trama y que conducen, en último término, a los conflictos primarios ideados por cada autor, aunque también pueden existir temas secundarios que interaccionan con los primarios y dan relieve a toda la trama sobre la que se edifica la obra literaria.

Pero, a diferencia de lo que sucede con algunas ciencias en donde los postulados siempre serán los mismos, a lo largo de la historia, la literatura presenta un carácter diacrónico, lo que significa que puede presentar cambios en la forma en cómo trata sus temas a través del paso del tiempo.

Por lo tanto, si queremos saber cómo se concibe al amor desde el campo de las letras, un ejercicio interesante será prestar atención a las diferentes miradas de los escritores y escritoras, mismas que funcionarán como las piezas de un rompecabezas que nos ayudarán a saber dónde se está parado en cuanto a ese concepto universal relativo a la afinidad entre los seres humanos.

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El libro más fascinante de amor que ha caído en mis manos y que no estaría colocado en los estantes sobre novela romántica de una librería es El año del pensamiento mágico, de la escritora norteamericana Joan Didion, el cual fue escrito tras la inesperada muerte de su marido. Es un brillante ejercicio de amor filial, unas conmovedoras memorias sobre la enfermedad y la muerte, a través de la experiencia personal de su autora, además una crónica sobre el duelo. Una buena lectura para estos días de pérdidas, cuando el dolor nos fatiga y enseña dimensiones de nosotros mismos para las que no nos sabíamos capacitados.   

El amor filial se presenta en la literatura para plasmar el sentimiento existente entre los miembros de una familia, bien sea entre hermanos, entre padres e hijos o viceversa. No guarda ningún sentido de índole sexual; simplemente representa los fuertes nexos que unen a las personas por medio de la sangre.

Otro ejemplo de este tipo de amor es la novela autobiográfica Patrimonio, de Philip Roth, que muestra de manera cruda el amor de un hijo hacia su anciano padre cuando la vida lo sitúa al borde de la muerte. El padre, el protagonista, es diagnosticado con cáncer cerebral, por lo que el hijo no duda en instalarse en el edificio para jubilados donde se hospeda su padre para darle los merecidos cuidados durante sus últimos días.

Muy probablemente Bajo la misma estrella, del escritor británico John Green, sea uno de los más claros ejemplos de amor trágicoretratado en la literatura contemporánea. La fórmula que han utilizado los escritores para describir este tipo de sentimiento ha sido dibujar relaciones fatídicas marcadas por el dolor y el sufrimiento; éstas normalmente terminan en muerte y desolación. Hazel Grace y Augustus Waters son dos jóvenes enfermos de cáncer, ambos tienen conciencia de que morirán en cualquier minuto y, sin embargo, aún les queda por vivir uno de los episodios más apasionantes de sus vidas: el amor. Los personajes de esta novela se conocen, se apoyan, se divierten y, finalmente, uno de los dos muere dejando devastado al otro. Otros ejemplos de este tipo de textos son: Jane Eyre, Tristan e Isolda, Cumbres Borrascosas y hasta El gran Gatsby.

En su Soneto Número V, el poeta español Garcilaso de la Vega escribió: Escrito está en mi alma vuestro gesto, y cuanto yo escribir de vos deseo; vos sola lo escribisteis, yo lo leo tan solo, que aun de vos me guardo en esto. De la Vega fue el gran renovador de la poesía española del siglo XVI y de paso un gran representante del amor idealizadoque se caracteriza por nunca alcanzar a concretar el sueño de estar con la persona amada; de hecho, el protagonista no se siente merecedor de tener a la pareja. En El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha a lo largo de toda la obra se presenta al protagonista, Don Quijote de la Mancha, con una actitud romántica hacia los ideales medievales que contrasta notablemente con el pensamiento renacentista de la época, mismos que nunca alcanza y esa es una actitud más de amor idealizado.

Salvar el fuego es la última novela de Guillermo Arriaga y con la que se ha alzado con el Premio Alfaguara de novela 2020. Trata sobre la historia de una coreógrafa de clase alta que se enamora de un asesino que cumple condena en la cárcel. Cargada de tintes políticos, esta novela es un gran ejemplo del amor imposible, uno de los tipos de amor en la literatura más dolorosos. En él, los protagonistas saben de la existencia de la persona que consideran su otra mitad, pero, por más que intenten, jamás podrán concretar sus sentimientos por circunstancias ajenas a ellos.

Como agua para chocolate, de Laura Esquivel; El elogio de la madrastra, de Mario Vargas Llosa;  En los labios del agua, de Alberto Ruy Sánchez; comparten –con sus respectivos matices– junto a las 50 sombras de Grey, de E. L. James, un lugar en la categoría de amor sensual. Este tipo de amor atañe a lo erótico y lo sexual, a la atracción física irremediable. Los amantes se ven imposibilitados a resistirse el uno al otro. Todas son narraciones con alto contenido explícito y carnal. Si bien se consuma el amor, no necesariamente los finales son felices.

Yo te amo, tú me amas. Esa es la consigna que parece gritar Éramos unos niños, de la cantante y poeta estadounidense, Patti Smith. En él se narra la amistad de Smith con el artista y fotógrafo Robert Mapplethorpe, misma que sólo acabaría con la muerte de Robert en 1989. Aunque no es un libro de ficción sí es un claro ejemplo de amor recíproco que, en el campo de las letras, se caracteriza por presentar correspondencia entre los amantes y lograr consumar su amor, pero esto no implica que el final sea el idóneo, si no me creen hay que ver cómo terminaron Romeo y Julieta. Normalmente la trama tiende a complicar las cosas para hacerse más llamativa y lograr atrapar al lector. Plagado de confidencias y recuerdos, algunos muy perturbadores, Éramos unos niños concentra su atención en los años de su relación con Mapplethorpe quien, en su momento, fue la primera persona con la que Smith conectó en Nueva York y quien, por cierto, le ayudó a establecerse en dicha ciudad.

Gente normal, de Sally Rooney, también forma parte del grupo de amor recíproco. Esta novela tiene como protagonista a Marianne y Connell y cuenta la historia de su relación a lo largo de los años, se acercan y se alejan y se intentan relacionar con muy buenas intenciones, pero no con muy buenos resultados y establecen una compleja dinámica que conduce el desarrollo de la novela. Más allá de ser un fenómeno de masas, parte de los temas que hacen de esta historia un libro para revisar con atención, son la exploración de clases sociales, la inseguridad económica, el sexo y la búsqueda de la intimidad que aderezan la historia.

Llámame por tu nombre, de André Aciman; está ambientada en la Italia de los años 80´s y narra la historia del romance que vivieron Elio y Oliver, dos jóvenes de 17 años que se ven embriagados por la belleza de un deseo naciente que altera sus vidas para siempre. La historia se basa en los impulsos, miedos, obsesiones y pasiones que experimentaron durante las semanas que estuvieron juntos.          

Personajes egoístas y despiadados para quienes su “yo” está por encima de todos sólo con la intención de satisfacer sus principales caprichos y deseos, son características de las novelas sobre amor tirano. Este pseudo amor se presenta en la literatura con una gran denotación déspota. Eres hermosa de Chuck Palahniuk, considerada una sátira social sobre el consumo de masas, es un ejemplo de este tipo de amor. Penny Harrigan es una persona normal y con una vida amorosa nula. Su destino cambia cuando el multimillonario y magnate del sector tecnológico, y un codiciado soltero de oro, Linus Maxwell, la invita a cenar y comienza una intensa relación con ella. Pero el interés de Maxwell hacia su joven amante tiene que ver poco con el romanticismo y mucho más con una nueva línea de productos que ha de revolucionar la vida de las mujeres, misma que, de paso, le ayudará a conquistar el mundo.

Miseria, de Stephen King, es otro ejemplo de amor tirano con un corte de terror psicológico. Sigue los pasos del afamado escritor de novelas románticas, Paul Sheldon, quién tras sufrir un accidente queda imposibilitado temporalmente de las piernas. Annie Wilkes, enfermera de profesión y admiradora número uno de Sheldon, lo rescata de manera causal y se ofrece a cuidar de él. Cuando descubre que la última obra literaria de su ícono no se ajusta a lo que ella esperaba, lo deja prisionero en su casa y lo tortura continuamente.

Generalmente mantenido en secreto y entre los miembros de la nobleza, el amor cortés es un concepto literario surgido en la Europa medieval. Sin embargo, los matrimonios de la nobleza no eran uniones amorosas sino alianzas políticas. Para darle un poquito de sabor apareció un cierto tipo de amor que sirvió de ruptura literaria y necesidad social. Sirvió para darle color a las insípidas relaciones de la corte. En el amor cortés los caballeros ya no sólo conquistaban batallas, sino también el amor de alguna dama que, por supuesto, ya estaba casada con un hombre por quien no sentía absolutamente nada. Como todo en el mundo caballeresco, el amor cortés también se transformó en una batalla, Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin, no podía quedarse sin sus exponentes, ahí están, por ejemplo: la pelea entre Jaime y Brienne, sus espadas bailaron y se besaron, el acero cantó y gritó, los espadachines danzaron con pasos violentos; es decir, un encuentro amoroso hecho batalla.

La estructura de este tipo de relatos está muy presente en los cuentos infantiles, por lo general poblados de brujas canallas, princesas, dragones feroces y príncipes. Mario Vargas Llosa, partiendo de esta premisa, escribió: Fonchito y la luna, cuento de un niño de unos siete años, que está enamorado de Nereida, su compañera de clase. Fonchito quiere darle un beso en la mejilla a su amiga y, para lograrlo, está dispuesto a afrontar la prueba difícil que ésta le pide: bajarle la luna.

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Son, a simple vista, todas ellas obras dispares entre sí; pero, al mismo tiempo, complementarias. En todas ellas predominan los cuerpos, la familia y los territorios físicos; pero faltan muchas obras que borden este sentimiento desde otras nuevas ventanas y que es muy probable que ya se estén escribiendo y que conoceremos en próximos años.

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