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La nueva edad oscura y los peligros de la dependencia digital
Naief Yehya comment Un comentario

Hacia mediados de la década de los ochenta del siglo pasado conseguí una breve antología que se llamaba La nueva edad media, tenía textos de Umberto Eco, Furio Colombo, Francesco Alberoni y Giuseppe Sacco, que fueron escritos en la primera mitad de la década de los setenta del siglo pasado y mostraban preocupaciones por lo que imaginaban como un inminente colapso social, económico y político hacia una nueva feudalización. Eco planteaba que debido a la degradación tecnológica de sistemas que se volvían demasiado complejos y vastos, era cada vez más difícil que una autoridad central pudiera controlarlos. Estos pensadores italianos imaginaban entre otras cosas la “vietnamización” de las sociedades, la catástrofe ecológica y la “clanificación” de las urbes en manos de unas cuantas familias poderosas. El mundo preinternet que describen hoy parece remoto, casi irreal, un universo inconexo y caótico. Si bien no se han cumplido algunas de las premoniciones ni los escenarios de desastre imaginados por ellos, es claro que la preocupación de entrar a un nuevo medievo sigue viva, a pesar de la digitalización del todo y los cambios telúricos que han provocado las tecnologías de comunicación, representación y entretenimiento. Si algo queda claro es que la hiperinformación lejos de ilustrar e iluminar a la humanidad y crear un nuevo renacimiento, ha dado lugar a un nuevo y extraño medievo.

El escritor, editor y artista James Bridle acuñó el término New Aesthetics para referirse a la imaginería del futuro que ha surgido en nuestra vida virtual y que es una respuesta a las ilusiones del futuro que en gran medida murieron cuando el Concorde fue retirado de servicio en 2003. Bridle ha sido un agudo observador de los fenómenos tecnológicos, en particular de las consecuencias que implican los cambios en la red. Su nuevo libro La nueva edad oscura. La tecnología y el fin del futuro, es una visión sobria y aguda de la amenaza que representa nuestra casi absoluta dependencia de sistemas digitales (legales, tecnológicos, espaciales y políticos) opacos, de los que no entendemos nada y en los que tan sólo pensamos cuando dejan de funcionar. Bridle describe la forma en que un oscurantismo tecnológico pone en peligro a las sociedades de caer en manos de poderosos demagogos y corporaciones voraces, así como de tecnologías que se presentan como neutrales y en realidad reflejan los viejos prejuicios racistas y clasistas de quienes las crearon. El tecno espectáculo ha servido como una distracción que nos ha hecho perder de vista, o peor aún ser cómplices, de la irrefrenable destrucción de la verdad, de la realidad, del medio ambiente y de la vertiginosa aceleración del calentamiento global. Para contrarrestar estos efectos desastrosos el autor propone una urgente alfabetización al respecto del funcionamiento, políticas e intereses de los sistemas digitales a los que hemos confiado nuestra privacía, información e incluso subsistencia.

            Descubrí a Bridle mientras investigaba la forma en que el arte y la cultura habían respondido a la proliferación del uso de drones militares en frentes de combate, así como las cacerías de humanos que algunas potencias llevan a cabo a control remoto desde los cielos. Bridle ha estudiado estos sistemas militares y creó una serie de instalaciones artísticas que consistían en dibujar la sombra de un drone Predator sobre el pavimento en calles de varias ciudades en tres continentes, como si fuera el trazo que hace la policía de un cadáver en el suelo. Con estas imágenes Bridle nos confrontaba con el espectro de esa amenaza silenciosa, de esa política impune, secreta y ostentosa, que día a día cobra víctimas, en su mayoría inocentes, en Asia y África.

            En La nueva edad oscura Bridle retoma las preocupaciones que ha explorado anteriormente en su trabajo pero lleva las reflexiones mucho más lejos, abarcando un amplio abanico cultural con el que entre otras cosas estudia el propio lenguaje y la forma en que las metáforas y analogías que empleamos para referirnos a la tecnologías que dominan nuestras vidas, en realidad ocultan su verdadera naturaleza, sus políticas y las ambiciones de los gurús tecnológicos y mediáticos. Bridle cuenta de forma minuciosa la historia y el impacto económico de los sistemas digitales que se han vuelto transparentes y forman parte de la mediósfera. Para hacerlo pone en evidencia una enorme erudición y conocimiento de los mecanismos y políticas que han ido llevando de la mano los progresos tecnológicos. Recurre a cientos de ejemplos y casos en una variedad amplia de campos del conocimiento. La lectura de Bridle resulta fascinante por la forma en que va llevando al lector en un paseo hipnótico y alucinante entre continentes, eras y archivos. Explora minuciosamente el potencial contaminante de la “nube” de datos e información, así como la descomunal necesidad de energía que requiere para funcionar. Expone las devastadoras condiciones laborales de los empleados de Uber y Amazon, los temibles usos de la tecnología de reconocimiento facial para clasificar a la población e incluso inferir el “potencial de criminalidad” a partir de rostros, y también hace un brillante estudio de las teorías conspiratorias y la manera en que en la era de las redes sociales han dejado de ser visiones marginales e histéricas para convertirse en centrales y dominantes.

La nueva edad oscura es una puesta al día de las preocupaciones de Eco, Colombos, Sacco y Alberoni en un tiempo en que oligarcas de la tecnología se han vuelto más poderosos y tienen más influencia que los gobiernos de las potencias. El trabajo de Bridle es un fabuloso manual y guía del tiempo-espacio que vivimos y de la ambigüedad que ha creado la virtualidad y sus profetas.

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  1. Me acabo de enfrentar a los protocolos que me imponen las TIC y por no atender alguno de ellos, rechazó mi comentario, en el cual preguntaba ¿cuál es lo que nos ofrecerán las nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana?