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Espacios para el tiempo: las diez bibliotecas más hermosas del mundo
Frida Juárez comment 0 Comentarios

Resulta incuestionable que nuestros procesos de lectura e investigación se han diversificado y adaptado a las nuevas circunstancias que nos rodean, pero, más allá de estas transformaciones, las bibliotecas siguen siendo los espacios predilectos para descubrir un nuevo libro, iniciar una buena lectura o realizar una importante investigación. Me gusta pensar en las bibliotecas como lugares que resguardan, conservan y comparten libros, pero también vislumbrarlas como lo hacía Borges y encontrar en ellas no sólo estantes y clasificaciones laberínticas, sino un universo y una infinitud de conocimiento. A continuación, les comparto algunos recintos bibliográficos que sobresalen por su arquitectura, distribución e historia, y cuya majestuosidad nos hace una invitación a conocerlos.

  1. Biblioteca del Trinity College en Dublín, Irlanda

Un pasillo extenso, que pareciera infinito, se descubre al entrar en esta biblioteca que ostenta ser la más antigua de Irlanda. Es un edificio cuya construcción se realizó entre los años 1712 y 1732, y se ubica dentro del Trinity College que pertenece a la Universidad de Dublín. Su sala principal, conocida como Long Room, es el espacio que más sobresale en este recinto, no sólo por su estructura, organización y color, sino porque además resguarda 200 mil ejemplares bibliográficos.

Uno de los grandes tesoros que forman parte de esta biblioteca es la conservación del manuscrito de El libro de Kells, un escrito fundamental del cristianismo, cuyo contenido comprende los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento. Cabe mencionar que este manuscrito además posee una gran riqueza visual, pues sus ilustraciones exhiben una profusión de colores.

2. Biblioteca Apostólica Vaticana

Es indudable el valor religioso y cultural de la ciudad del Vaticano; valores que se manifiestan en muchos espacios, como es el caso de la Biblioteca Apostólica Vaticana que alberga un amplio catálogo de libros, manuscritos, monedas y documentos impresos. Asimismo, resguarda uno de los manuscritos con mayor antigüedad de la Biblia: el Codex Vaticanus.

La ubicación de esta biblioteca no fue siempre la misma; en un inicio se localizó en el Palacio de Letrán, que era la Sede Papal en ese entonces, y hasta 1387, con el papa Gregorio XI, la biblioteca se estableció en el Vaticano. Para el siglo XVI, el papa León X adquirió más libros e incrementó la colección de este recinto que sobresale por su antigüedad, historia y composición.

3.    Biblioteca George Peabody en Baltimore, Estados Unidos

En la ciudad de Baltimore se erige este edificio que le debe su nombre a su fundador, George Peabody, un filántropo que, entre muchas otras cosas, favoreció a esta ciudad con la construcción de una biblioteca que enmudece no sólo por su arquitectura, sino también por su amplio catálogo de 300 mil libros. Actualmente forma parte de la Universidad Johns Hopkins y ofrece un extenso inventario de libros sobre literatura, arte, historia, geografía y arquitectura.

El blanco de sus paredes y el tragaluz que se encuentra en la parte superior del edificio de cinco pisos le brindan una iluminación muy especial a esta biblioteca, pues además de convertirla en un lugar adecuado para la lectura, también permiten apreciar los detalles arquitectónicos, que estuvieron a cargo de Edmund G. Lind.

4. Real Gabinete Portugués de Lectura en Río de Janeiro, Brasil

Como resultado de un proyecto asociativo y cultural, propuesto por un grupo de inmigrantes portugueses, en 1837 surgió esta biblioteca que hoy en día cuenta con más de 350 mil libros. Durante sus inicios la colección fue privada, pero en 1900 abrió sus puertas al público para ofrecer una magnífica variedad bibliográfica, que entre su acervo contiene libros del siglo XVI, así como textos fundamentales para la cultura portuguesa.

El edificio que actualmente refugia esta biblioteca fue construido entre los años 1880 y 1887, y se distingue por su suntuosidad y ornamentos propios del estilo neomanuelino. Esta expresión artística proviene de la asimilación del estilo Manuelino de Portugal, desarrollado durante el reinado de don Manuel I de Portugal y que se caracteriza por tener rasgos góticos.

5. Biblioteca de Santa Genoveva de París

En la Place du Panthéon en París resplandece la Biblioteca de Santa Genoveva, la cual forma parte de La Sorbona, una de las universidades más antiguas y prestigiosas de Francia. El arquitecto Henri Labrouste fue el responsable de esta construcción que, tanto en el interior como en el exterior, luce una suntuosa estructura. El proyecto para erigir esta biblioteca inició en 1843 y finalizó en el año de 1850.

En su fachada se encuentran escritos los nombres de 810 autores, cuya obra es parte de su catálogo, y en la parte interior se utilizaron soportes de hierro, que se extienden por sus dos bóvedas y cautivan cualquier mirada. Precisamente el uso de esta estructura metálica es uno de los aspectos que más atrae a quienes la visitan, ya que durante el siglo XIX pocas edificaciones incluían en su estructura el uso del hierro, un material que se empezó a introducir como consecuencia de la Revolución industrial.

6. Biblioteca General de la Universidad de Coímbra en Portugal

En 1717, por instrucción del monarca Juan V, se inició la construcción de una biblioteca que asimila el estilo barroco de su tiempo y que cuenta con una profusión de ornamentos en su estructura que captan nuestra atención. Este edificio de gran antigüedad corresponde a la biblioteca Joanina, que junto con el Edificio Novo conforman la Biblioteca General de la Universidad de Coímbra.

Estantes de madera se organizan alrededor de los tres pisos que resguardan los 70 mil volúmenes de su acervo bibliográfico. Su edificación fue resultado de la influencia en Portugal de las ideas de la Ilustración, que volvió indispensable la existencia de un espacio que conservara y compartiera estos materiales impresos, y de la Reforma Pombalina, que buscaba la inserción del país en estas transformaciones culturales e ideológicas impulsadas por la Ilustración. Una de estas transformaciones consistía en la eliminación de la influencia religiosa en la educación y la cultura del país.

7. Biblioteca Nacional de la República Checa

Tras su llegada a Praga en 1556, los jesuitas emprendieron la construcción de un conjunto de edificios con gran valor arquitectónico e histórico para el país, que en checo se conocen como Klementinum. Entre ellos se encontraba una universidad que se sometió a diversos cambios y que para 1930 se convirtió en el nuevo espacio de la Biblioteca Nacional. Este recinto conserva una sala de estilo barroco que abrió sus puertas en 1772, cuando aún existía la escuela jesuita.

En su interior sobresale su marcado estilo barroco, así como las pinturas de Jan Hiebl que reproducen algunos aspectos culturales y sociales de la orden religiosa jesuita. Sin olvidar, claro está, su vasta colección bibliográfica que alberga 20 mil libros de literatura teológica.

8. Biblioteca Palafoxiana en México

En la ciudad de Puebla se localiza un tesoro arquitectónico, histórico y bibliográfico que tiene sus orígenes en el siglo XVII, durante el periodo novohispano en México. Su arquitectura luce un estilo barroco propio de la época y un acervo que comprende 41 mil ejemplares impresos y una serie de manuscritos únicos en el mundo.

Para entender un poco su historia es necesario comprender que, tras la Conquista de estos territorios, la estabilización y afianzamiento del poder se volvió indispensable en la Nueva España, por lo cual el rey Felipe IV envió visitadores a esta ciudad, entre ellos a Juan de Palafox y Mendoza, cuyo propósito fue instruir a los seminaristas encargados de la evangelización. A su llegada, el obispo Juan de Palafox emprendió distintas tareas, entre ellas la creación de una biblioteca pública. Así, durante 1646 donó al Seminario tridentino cinco mil libros de su biblioteca personal e invirtió en la adquisición de más ejemplares.

9. Biblioteca Nacional de Austria

Procedente del acervo de los Habsburgo, este edificio situado en Viena destaca por muchas razones: su estructura, su historia, pero, sobre todo, por la cuantiosa riqueza bibliográfica y material que resguarda. Cuenta con alrededor de ocho millones de ejemplares que se distribuyen en todos sus departamentos y colecciones: estampas, mapas, grabados, retratos, globos, libros, manuscritos y papiros.

La construcción de la biblioteca se efectuó entre los años 1723 y 1726, por lo cual el estilo barroco está presente en la sala principal del edificio, conocida como La Prunksaal y que se distingue por tener una belleza inigualable. Desde su cúpula hasta su entrada se encuentra cubierta con pinturas al fresco que ornamentan este espacio y que alegorizan algunos sucesos importantes de la corte.

10. Biblioteca Tianjin Binhai en China

Quiero finalizar esta selección con una biblioteca de estilo más vanguardista, ubicada en la ciudad de Tianjin en China, cuya construcción finalizó en 2017. Si bien su estilo dista mucho de los recintos enlistados, su arquitectura clara y nívea también nos invitan a conocerla. Compuesta por un auditorio circular de cristal en la parte central, a su alrededor se erigen escaleras y estantes que descienden dando la ilusión de movimiento.

Su construcción corrió a cargo del estudio MVRDV y del Instituto de Planeación y Diseño Urbano de Tianjin, quienes, entre otras cosas, se propusieron seguir esta línea de transformación de los espacios urbanos en China y darle a esta ciudad un espacio cultural, fresco y moderno.

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