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El paraíso perdido de Fernanda Melchor
Carlos Priego Vargas comment 0 Comentarios

Debemos a la escritora Fernanda Melchor, una de las grandes novelas mexicanas escritas en los últimos años, un profundo ejercicio literario que retrata la violencia, la homofobia, los feminicidios y misoginia en el México rural contemporáneo y, a la vez, una novela extremadamente política: Temporada de huracanes, publicada cuando ella tenía apenas 35 años. Unos años antes, a sus 31, ya había publicado Aquí no es Miami y también Falsa liebre. Con estos trabajos, la escritora mexicana ha dejado claro que escribe de prisa y que en poco tiempo ha publicado una obra contundente.

Admirada por la crítica y por sus contemporáneos, Páradais, la nueva novela de la escritora, debe superar dos grandes obstáculos que pueden opacar su justo aprecio. El principal desde luego es Temporada de huracanes, el best-seller duradero y finalista del International Booker Prize 2020, una novela furiosa compuesta por un vórtice de voces que se arremolinan alrededor del asesinato de una curandera en Veracruz; una novela genial que en pocos años se ha convertido en una de las grandes novelas mexicanas del presente siglo. El otro obstáculo, que puede ser una lápida, es demostrar a sus detractores que los temas que aborda en sus novelas no están vinculados a una oportunidad mercantil y que obedece a una forma novelística en sí, esa que habla del secuestro, la trata de blancas, los desaparecidos, la corrupción judicial y política, la pobreza y el tráfico de drogas como parte de la realidad mexicana y que, como tal, está llamada a hacerse un sitio en las representaciones de la ficción presente y futura.

Hoy estamos acostumbrados, hasta saturados, de historias violentas con muertes, imperios de criminalidad e interminables guerras entre grupos antagónicos, de novelas de balazos con fines de entretenimiento. Sin embargo, hay otro tipo de literatura en la que se pide a gritos mirar esas atmósferas de perpetua decadencia en la que parece que todo se va al carajo; se denuncia la violencia, la criminalidad y la corrupción, ahí están –como testigo de esto– crónicas y grandes novelas como 2666 de Roberto Bolaño, las crónicas de Alma Guillermo Prieto y hasta las de Joan Didion (cuyo libro Sur y Oeste retrata magistralmente los dos polos opuestos de la sociedad de EE.UU). Con este preámbulo Fernanda Melchor levanta la mano y presenta un llamado de atención para mostrar cómo la violencia y el narcotráfico se han apoderado del país y lo hace a través de un acercamiento entre lo periodístico, lo narrativo y, al mismo tiempo, una aproximación a la novela policiaca.

Si el nacimiento y desarrollo de la novela está ligado al nacimiento de la ciudad (Mario Vargas Llosa afirma que la novela nace cuando el eje de la vida pasa a ser más urbano que rural), Melchor representa un cambio significativo en la novela del siglo XXI, que deja atrás el retrato de personajes (pobres o ricos, desconocidos o poderosos) en situaciones diversas y pasa a la descripción de lo que significa vivir en un país castigado por la delincuencia y la violencia, la mentira y la corrupción, el engaño y la impunidad; y da fe de lo que significa vivir con miedo en una región condenada al olvido. Páradais retrata la somnolencia pueblerina, las costumbres, las leyendas de la región, los ambientes, la brutalidad de una vida sin futuro, todo le resulta útil a Melchor para ir construyendo este magnífico mosaico en movimiento que es Veracruz. La trama transcurre en un conjunto residencial de lujo donde dos adolescentes de clases sociales opuestas (el pobre mirando hacia su pasado y el rico mirando hacia adelante) se reúnen para beber y compartir sus fantasías, mismas que los llevarán a cometer un salvaje crimen.

Se trata de una novela testimonio o relato real que mezcla elementos de la novela tradicional y recursos del periodismo, Páradais es una breve ficción que se lee como una crónica y oscila –por los recursos y trucos periodísticos utilizados para su concepción– entre Los tipos duros no bailan (Norman Mailer), Los Irlandeses (Rodolfo Walsh) y A sangre fría (Truman Capote). Se presenta como la reconstrucción de una historia, la del crimen. Utiliza un narrador en primera persona que a la vez cumple la función de testigo de lo que ocurre. Lo que se cuenta en la novela no sólo es la historia del narrador y de su crimen, sino también de los demás personajes. El narrador presenta la historia dividida en tres partes, cada una de las cuales retrata temas concretos y presenta información de cada uno de los personajes que participan en la novela. El tiempo fluye de manera lineal y a veces circular, esto conseguido a través de retrocesos, anticipaciones, superposiciones, o reiteraciones del tiempo, consiguiendo así una especie de rompecabezas. La novela presenta una estructura cerrada circular: los protagonistas cometieron un crimen y se anuncia desde la primera línea, ese es el motivo que cierra también la historia. Sin embargo el delito no es lo más importante del relato.

Es una novela policial que ahorra tiempo, donde lo más importante no es el crimen y su solución, no hay un detective clarividente que siempre acierta a la solución del enigma. En cambio, lo que sí hay es una reconstrucción de un delito y todas las motivaciones ocultas que llevaron a cometerlo. Páradais es, entonces, la crónica deun lugar desde esta perspectiva, el libro parece como una especie de apuntes de un Veracruz, no turístico, sino que no se ve a primera vista,  uno que se puede encontrar al realizar una exploración en la obra de la escritora, que muestra las otras caras de una ciudad que se encuentra llena de claroscuros, un lugar luminoso y sombrío, alegre y deprimente; un paraíso perdido en el tiempo cuyo contexto influye en el corazón de las personas que viven en un notable compendio de parajes amenazantes y de horrores encubiertos.

Después de leer el trabajo de Fernanda Melchor no puedo dejar de pensar que, si yo hubiera vivido allí, habría sido una persona llena de rabia, y me pregunto, ¿de qué forma habría asumido aquella rabia? ¿Acaso me habría sumado a alguna causa? ¿Simplemente habría asesinado a alguien? Páradais es una obra de ficción que puede estar basada en una historia real. A través de su pluma, la autora mexicana ofrece un disfuncional retrato de la sociedad mexicana y de sus peculiares obsesiones. Además, cuenta con el inequívoco sello de Melchor: es crítico, impúdico, escandaloso y provocador, está lleno de extraordinarias reflexiones acerca de la naturaleza del mal.

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