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El marciano y su versión futurista de Robinson Crusoe
Samantha Serna comment 4 Comentarios

Imagina que estás llevando a cabo una de las misiones de exploración más importantes de tu vida, al lado de un equipo que al igual que tú se ha preparado durante años para asegurar un desenlace exitoso. Todo ha sido calculado de tal manera que existan pocas situaciones capaces de ocasionar el fracaso de la misión. No obstante, una tormenta de arena pone en riesgo la vida de todos los miembros de la tripulación, por lo que deben abortar. Durante el escape sufres un terrible accidente que debió haber causado tu muerte. Sin embargo, cuando despiertas, confundido, te das cuenta que no sólo has logrado sobrevivir, sino que contra todo pronóstico te encuentras en casi perfecto estado de salud. Y completamente solo.

El resto de tu tripulación se ha marchado dándote por muerto, por lo que eres el único ser humano en miles y miles de kilómetros a la redonda. Los recursos a tu disposición son limitados, cualquier medio de comunicación con el resto de la humanidad parece imposible, no tienes manera de regresar por tu propia cuenta a tu hogar y el prospecto de un rescate no parece alentador.

¿Suena familiar? Aunque este escenario pueda guardar un gran parecido con las aventuras y desventuras de cierto náufrago inglés que quedó varado alrededor de treinta años en tierras sudamericanas, descritas por Daniel Defoe en Robinson Crusoe, esta se trata en realidad de la historia del astronauta de la NASA Mark Watney, personaje principal de El Marciano, de Andy Weir; uno de los pocos científicos e ingenieros que fueron seleccionados para formar parte del Proyecto Ares, una serie de misiones de exploración en Marte donde ocurren algunos de los sucesos antes mencionados y que lo convierten en náufrago en el espacio.

Pese a tratarse de situaciones muy diferentes, no es difícil encontrar puntos importantes de comparación entre El Marciano y Robinson Crusoe. En primer lugar, al ser Robinson Crusoe una de las obras literarias más famosas, considerada de hecho como la primera novela inglesa de aventuras, ha tenido un fuerte impacto en la literatura y cultura popular, pues fue la primera narración ampliamente difundida en la que se exploran las dificultades a las que tiene que enfrentarse un ser humano para sobrevivir al encontrarse perdido, completamente solo y alejado de la sociedad.

Y ciertamente, en El Marciano hay mucho de esto último: todo se centra en la supervivencia. Al igual que Crusoe, el astronauta Mark Watney debe dedicar cada segundo de su vida a sobrevivir en un paraje inhóspito que apenas ha sido explorado por otros seres humanos, en el que cada día parece una carrera contrarreloj. Marte no es apto para la vida y él sabe que cualquier paso en falso podría significar la muerte, pero no está dispuesto a rendirse. Es un botánico e ingeniero mecánico, de los mejores que hay en su campo, por lo que sus conocimientos científicos y su intelecto serán sus mejores herramientas de supervivencia. Eso, y su buen humor. Uno casi puede imaginar a Watney enfrentándose a la adversidad con una sonrisa en el rostro. Pese a que sus planes suelen no resultar como él espera, jamás pierde la esperanza y sigue probando las ideas más descabelladas con tal de establecer contacto con la NASA, informarle al mundo que no está muerto y regresar a su hogar. Su ingenio no tiene fin.

Aunque tener un personaje que nunca pierde el sentido del humor, incluso en las situaciones más estresantes, puede resultar un tanto anticlimático, el resto de los recursos de los que se vale Weir para narrar la historia hacen que ese sea un detalle fácil de pasar por alto. Además de mantener al lector en suspenso, pendiente al cien por ciento del destino de Watney, una de las peculiaridades que le han valido tanto renombre y popularidad a esta novela de ciencia ficción es la manera en que el autor utiliza, precisamente, el realismo de la ciencia y la tecnología para retratar el ambiente en el que vive el astronauta, el cómo y por qué se dan los problemas a los que se enfrenta y las soluciones a las que llega.

El Marciano se ha convertido en una de las obras de ciencia ficción más aclamadas de nuestros tiempos. Hay quienes la consideran una bocanada de aire fresco, pues trae de vuelta lo mejor de este género. Y sin duda, la inspiración para dar vida a una historia sobre un náufrago en Marte que debe enfrentarse a la adversidad de maneras impensables no sería posible de no existir una obra como Robinson Crusoe, precursora por excelencia de las historias de naufragios y aventuras. Incluso podría decirse que, de cierta manera, Andy Weir construyó con su narrativa una puesta al día de la obra de Daniel Defoe. Es decir, una especie de versión futurista de este clásico de la literatura.

Cabe destacar nuevamente que, a pesar de las similitudes antes mencionadas y de la influencia que una obra pueda tener sobre la otra, no se tratan de ‘copias’, sino de dos historias diferentes, con arcos narrativos que difieren enormemente entre sí, siendo por sí mismas piezas de literatura únicas. Tanto Robinson Crusoe como El Marciano son obras pilares en sus géneros, imperdibles para los fans de la literatura clásica de aventuras, los de ciencia ficción realista y cualquier lector que disfrute de historias increíbles.

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  1. No sabía el dato que Robinson Crusoe es considerada como la primera novela inglesa de aventura !!!

    Es un excelente análisis comparativo. En donde encuentro interesante leer obras sobre el mismo tema pero de diferentes épocas y no me las quiero perder. Gracias!