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El instinto: los miedos más profundos de la maternidad
Livier Quiñones Montes de Oca comment 0 Comentarios

Se dice que el instinto maternal “despierta” en la mujer al momento en que desea y trae al mundo a un hijo para protegerlo y cuidar de él incondicionalmente a lo largo de la vida. Mito o no, se le relaciona como un vínculo afectivo muy especial que puede adquirir sentido desde la esencia de la madre y de su historia, así como del entorno social y cultural. Siendo mamá joven, ahora pienso en todas aquellas expectativas ligadas a la maternidad que de antaño han sido impuestas.

¿Seré una buena madre? Quizá es una de las preguntas a las que todas las mujeres nos enfrentamos. Para algunas, la experiencia nos resulta una emoción imparable, otras pueden incluso vivir el momento con indiferencia y algunas más, sencillamente no lo tienen en sus planes. Pero, ¿qué sucede si no hay esa conexión emocional y afectiva con los hijos?

En esta, su primera novela, Ashley Audrain nos lleva a plantearnos qué tan altas son las expectativas que tenemos socialmente al ser madres, el temor a equivocarnos, el cambio de prioridades, los deberes y la insatisfacción personal que se puede llegar a experimentar, pues nunca es suficiente; ese lado oscuro del que poco se habla.

Esta es la historia de Blythe Connor, una mujer común, que como muchas mujeres busca formar esa familia feliz, pero arrastra fantasmas del pasado que han vuelto y se siente atrapada. Un thriller psicológico que nos lleva por los recuerdos de su niñez y sus carencias afectivas.

La autora canadiense retoma de forma sensible los miedos de aquellas chicas que se sienten ignoradas y callan porque no cumplen con los parámetros que los demás hubieran querido. El personaje de Blythe experimenta esa sensación de ansiedad cuando se cuestiona por qué su estado maternal no le parece lo mejor del mundo, o al menos, no era lo que esperaba.

Y es que renegar de la experiencia de ser madre es casi un tabú. La sociedad nos dice el tipo de madre que debemos ser, cómo prepararnos para serlo y cuál es el modelo “ideal” de maternidad, y si no resulta, intentarlo de todas las formas posibles, no morir en el intento. Pero la maternidad no es sencilla, sobre todo si no es como la pintan.

Blythe quiere ser la mamá perfecta, pero no confía en su instinto. Ella lo intenta con todas sus fuerzas, aunque teme seguir el mismo camino: anhela ser una madre distinta a la que tuvo, y que la dejó cuando apenas era una niña. En la búsqueda, duda de su capacidad para darle a sus hijos ese cariño y atención, pero entonces, ¿es posible escapar del pasado?

Entender a la joven protagonista echando una mirada a su historia nos lleva de la mano por el impacto de aquellas vivencias de la infancia, es así que la trama parte de mucho tiempo antes; Blythe había aprendido a ser mamá a partir de su propia madre y ésta de quien fuera su abuela.

En este contexto, la autora fragmenta tres generaciones de mujeres que se entrecruzan: seguimos la historia de Etta, Cecilia y Blythe, un recuento de vivencias a manera de “flashback” en esa línea de abandono y resentimiento que nos permite conocer de un capítulo a otro a la abuela, la madre y la hija, respectivamente. Ese pasado lleno de recuerdos encadenados y el claro reflejo del legado y carga emocional que se deja en los hijos. Un retroceso en el tiempo.

¿Será que repite la tensa historia de su madre y su abuela, marcada por el desapego? Blythe venía de una infancia traumática que confunde ahora su vida adulta y a pesar de las diferentes épocas coinciden en una perspectiva innegable: fueron hijas y se habían convertido en madres.

Un drama lleno de suspenso que recurre a las relaciones fracturadas y viejas ataduras, con un impacto crucial en el presente a causa de heridas enraizadas que no han sanado, conductas heredadas que oscilan entre lo innato y lo aprendido.

El lazo generacional sale a flote en su vida actual con la extraña relación madre-hija. Blythe no siente esa conexión especial de la que toda madre primeriza habla por experiencia propia. Se pregunta si en realidad el problema es ella como madre o si algo anda mal con su hija, Violet, quien parece romper el mito de la inocencia, esa que todos los niños por naturaleza creemos que “deben tener”. La frialdad, el rechazo y un distanciamiento hostil, orilla a ambas a buscar una rutina de coexistencia.

Y, ¿cómo saber que has sido una buena madre? Hay mujeres que siendo madres se sienten más realizadas que nunca. Lo cierto es que Blythe comienza a tener pensamientos que la mayoría de las mamás no suelen tener, y eso la hace sentir culpable.

El hilo narrativo, tan exquisitamente detallado, consigue atraparte de principio a fin, en un vaivén de emociones que envuelven los mitos de la maternidad, el amor incondicional, la desilusión, los momentos emotivos y el duelo, en una línea de tiempo. Hechos que pretenden ser verdad y parecen ficticios; el esfuerzo de Blythe por creer tal vez, en su propia locura.

En El instinto, título lanzado en febrero de este año, la escritora, de 39 años, aborda también la relación de pareja, los primeros años de casados, su posterior rol de padres y el desgaste emocional (de una mayoría) que cae en la cotidianeidad. ¿Cómo será la relación de pareja después de tener hijos? Con Fox, un padre y esposo “ideal”, los tres juntos componían la imagen de la familia perfecta, pero ¿en realidad lo era?

Es una historia con giros inesperados y narrada en primera persona que nos da la oportunidad de conocer a la protagonista desde lo más profundo. A lo largo de 85 capítulos, Blythe se convierte en un personaje con muchos matices que envuelven su perspectiva como madre, pero también como hija y como mujer —Blythe estaba a punto de llegar a esa edad en la que las mujeres tienen miedo a desaparecer de la vista de todos, a no destacar; no estaba preparada para ser invisible—.

Entre la realidad y lo inverosímil, la novela recurre a ese toque de bondad a la par de situaciones escalofriantes que se remontan al origen de aquellos traumas familiares transmitidos por generaciones, de madres a hijas. Capítulos breves e intensos de principio a fin que logran transportarnos en tiempo y espacio.

El instinto, de Ashley Audrain llega bajo el sello de Alfaguara (2021) como uno de los lanzamientos más esperados del año, para explorar el amor maternal desde diferentes aristas, la soledad, las dudas, la presión social y hasta las obsesiones que van más allá de la idealización y crianza de los hijos. Un drama inquietante que documenta los fuertes lazos familiares para dejar al descubierto que no se termina de conocer a una persona en su totalidad.

Un estremecedor e inesperado final que te deja con ganas de continuar la historia.

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