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El estoicismo como terapia para la mente
Aldo Fabián López Cruz comment Un comentario

¿De dónde proviene el estoicismo?

El estoicismo es una filosofía muy antigua que tiene sus orígenes en Grecia, durante los primeros siglos de existencia de la humanidad. Básicamente, consiste en adoptar una postura de nobleza, sentimientos y valores elevados moralmente ante los sucesos que nos acontecen en la vida.

A lo largo de los siglos todos estos pensamientos, plasmados principalmente por los tres grandes pensadores Epicteto, Séneca y Marco Aurelio, han sido leídos, reflexionados y aplicados por generaciones de lectores fascinados con el efecto que éstos producen en sus vidas.

Llama la atención que las figuras principales de este movimiento filosófico hayan tenido vidas tan diferentes entre sí. Epicteto fue un esclavo griego que experimentó mejor que nadie la vida sencilla, sin lujos. Séneca, un hombre que sirvió al imperio romano como tutor de Nerón. Marco Aurelio, un emperador romano que, no por tener este cargo, se alejó de una forma sencilla y objetiva de ver la vida.

Dentro de las obras que heredaron al mundo se pueden encontrar hermosas y profundas reflexiones que bien podrían servir al ser humano en la actualidad para sobrellevar las consecuencias que se están viviendo debido a la pandemia y el confinamiento.

¿Qué busca el estoicismo?

El objetivo principal de esta filosofía es: cómo llegar a comprender nuestro lugar en el mundo, cómo sobreponernos cuando las cosas no nos salen como nos gustaría, cómo manejarnos con nuestras pasiones, cómo comportarnos con el prójimo.

Al saber esto, resulta algo muy atractivo aprender de ella, e intentar incorporar todos estos principios a nuestras vidas, (tan drásticamente cambiadas debido a las consecuencias del COVID-19) y poder seguir adelante.

Dónde aprender de esta filosofía

Son muchos los filósofos y los textos que se pueden encontrar en Internet o en libros, pero resulta interesante, además de que posee una fácil comprensión lectora, el título Lecciones de Estoicismo de John Sellars. En él se explica de una forma clara y sencilla su origen, se brinda un panorama histórico, así como se mencionan ideas y pensamientos de los tres principales filósofos.

Otro título, tal vez menos sencillo de leer, pero indispensable debido a la profundidad y belleza con la que está escrito es Meditaciones de Marco Aurelio. En él se transmite de una forma directa, poética y personal las reflexiones más profundas del emperador. Se presume las escribió durante diferentes etapas de su vida.

Al leer, podemos darnos cuenta que muchas de esas experiencias de vida convertidas en frases parecen no conocer época, y sentimos que podemos aplicarlas con el mismo ahínco a las nuestras.

Una terapia para la mente

Así lo define Epicteto: «El filósofo es un médico, y la escuela donde enseña es un hospital, pero un hospital de almas.» Se encuentra en los primeros capítulos del libro de Sellars, y ya con esta frase nos damos una idea del viaje que se está a punto de emprender al adentrarse en su lectura.

Básicamente, se debe ser virtuoso. Ser virtuoso es ser sabio, justo, valiente y moderado; esas son las cuatro virtudes que enaltece el estoicismo.

En el Manual de vida de Epciteto se establece: «lo que podemos controlar –aquello sobre lo que tenemos poder- son nuestros juicios, impulsos y deseos. La mayor parte de la infelicidad que experimentamos se debe a un error de juicio, a la creencia de que controlamos cosas que, en realidad, se nos escapan: nuestros cuerpos, nuestras posesiones materiales, nuestra reputación, o nuestro éxito en el mundo.»

Es importante pongamos atención en estas palabras, para poder tener una práctica efectiva del estoicismo en nuestra cotidianidad.

Epicteto hace hincapié en que no debemos dejar que los pensamientos superficiales nublen nuestro juicio y nos causen un mal espiritual. A continuación, otra frase que ilumina esta idea:

«Si tu idea del bienestar está ligada a cosas como una relación romántica, una ambición profesional, las posesiones materiales o el aspecto físico, serán otros factores, y otras personas, los que manejen a su capricho tu felicidad.»

Resulta interesante cómo muchas veces el ser humano, sin darse cuenta, se ha puesto como meta de felicidad cualquiera de estos fines, cuando lo más importante siempre ha sido estar bien interiormente.

De hecho, no es que el estoicismo prohíba el tener en nuestras vidas todos estos bienes, sino que aconseja que se evite obsesionarse con ellos dándoles una importancia que no tienen.

Control de la ira, aprendizaje clave

Este sentimiento abunda más que nunca en el mundo, con el confinamiento los seres humanos nos vemos conviviendo permanentemente, y no siempre se posee la suficiente empatía, la paciencia y la virtud para hacerlo, lo cual puede terminar en la ira, al interactuar por largo tiempo. Acá otras palabras para meditar sobre ello:

«La ira, como todas las emociones, es el producto de un juicio mental, lo cual significa que podemos controlarla o, al menos intentar que no vuelva a apoderarse de nosotros en un futuro, ya que, una vez formulado el juicio, la ira no tarda en convertirse en algo tangible, físico.»

«Recuerda: para que te hagan daño no basta con que te golpeen o insulten, debes creer que te han dañado. Si alguien consigue provocarte, date cuenta que tu mente es cómplice de la provocación.»

«Si alguien te critica, párate a pensar en si lo que dice es cierto o falso. Si es cierto, entonces ha señalado una falla que ahora puedes corregir.»

La adversidad, cómo afrontarla según los estoicos

Y no sólo con la situación que actualmente vivimos, sino muchas veces en la vida hemos sentido que la desgracia parece perseguirnos y que todo es origen de un mal puro. Pero de acuerdo a la forma de ver la vida de los estoicos tales cosas no pueden ser ciertas. Séneca lo explica en estas líneas:

«…lo que nos ocurre no puede ser malo, dado que los acontecimientos externos no son en sí mismos malos ni buenos.»

Séneca pensaba que el reflexionar sobre las adversidades que podrían pasarnos, así como de las que inevitablemente pasarán nos ayuda a recibirlas mejor preparados, a sobreponernos:

«Debemos estar preparados para cualquier cosa que nos suceda, incluida la que desearíamos que no ocurriera o aquella en la que preferimos nos pensar. No debemos dar por hecho que todo saldrá tal como esperamos, porque es muy improbable que así sea.»

Aprender a conocerse interiormente para una mejor convivencia

«No puedo tampoco enojarme contra mi pariente ni aborrecerle, que hemos sido creados para ayudarnos mutuamente, como lo hacen los pies, las manos, los párpados, los dos órdenes de dientes, el superior y el inferior.»

Marco Aurelio

En momentos como el que estamos viviendo, podemos observar mejor la forma de actuar y pensar de los demás. Y es algo que se nota no sólo en el plano físico, también al usar herramientas de convivencia virtual, como las redes sociales. La mayoría de las veces, cuando nos encontramos a personas con ideas contrarias a las nuestras tendemos a juzgar, a ver con desprecio, con desaprobación o hasta con odio, más que intentar ser empáticos.

Los siguientes pensamientos pertenecen también a Marco Aurelio, y resulta asombroso cómo al pasar de los siglos pueden resultar igual de luminosos:

«No es fácil tropezar con un hombre que sea desgraciado por dejar de entrometerse en lo que ocurre en el alma de los demás. Pero los que no escudriñan los movimientos de su propia alma, fuerza es que sean desgraciados.»

«En ningún lugar encuentra el hombre refugio más apacible, más tranquilo, que en su propia alma, sobre todo cuando atesora aquellos bienes que, con una sola ojeada, nos devuelven en seguida la libertad del espíritu: y lo que yo llamo libertad de espíritu no es otra cosa que el estado de un alma bien ordenada.»

Así, para el estoicismo el cuidar nuestro interior es algo primordial, tanto para desarrollar una sana convivencia como para el bienestar mental.

¿Por qué deberíamos esperar para mejorar, cuando podemos hacerlo ya mismo?

Marco Aurelio también dedica momentos para reflexionar acerca de los anhelos que tenemos, de nuestros propósitos para ser mejores como personas, pero que de una u otra forma nunca llevamos a cabo, por miedo, pereza o simplemente por postergarlos demasiado. En unas cuantas líneas ayuda a pensarlo:

«La conducta que te propones observar luego, al tiempo de morir, puedes llevarla aquí mismo.»

«Con razón llevas tu merecido. Pues esperas aplazar hasta mañana el ser bueno, antes que serlo desde hoy mismo.»

Tolerancia y paciencia

Estas dos virtudes eran para Marco Aurelio esenciales. Así, por ejemplo, cuando otra persona intenta dañarnos con toda la intención, por más que deseemos hacer lo mismo en un intento por sentir una satisfacción invita a que pensemos:

«La mejor forma de vengarte de los que te injurian es que no les imites.»

Otras frases que pueden ayudar en torno a la tolerancia y la comprensión:

«…no formar juicio alguno y evitar la inquietud del alma; que las cosas en sí mismas no tienen una naturaleza tan poderosa que nos obligue a formular nuestros juicios.»

«Acostúmbrate a prestar la máxima atención a lo que dice el otro y, en cuanto te sea posible, intérnate en el alma del que habla contigo.»

«No hallarás que uno solo de estos hombres, contra quienes te enojas, te haya causado un daño tal, que por ello tu inteligencia debiese empeorar.»

El bien de la colectividad y el individuo

Una de las más firmes creencias del estoicismo es que los seres humanos somos parte de un todo en el universo, y siendo parte de ese todo debemos obrar siempre considerando el beneficio de la sociedad en que vivimos:

Acordándome, pues, que soy una parte de un tal universo, aceptaré gustoso todo lo que suceda…no ejecutaré nada contrario a la colectividad; antes bien, miraré por mis semejantes, dirigiré todos mis esfuerzos hacia lo que conduce al bien común, y me retraeré de lo que se oponga a este fin.

«¿Hice algún beneficio a la sociedad? Pues ya tuve con ello mi galardón. Ten siempre a la mano esta verdad, para que te estimule, y nunca la pierdas de vista.»

«Hay, en efecto, dos clases de desertores: el cobarde que tiembla, y el que renuncia al pariente y amigo que le dio la naturaleza.»

No obstante, Marco Aurelio también hace hincapié en cómo conducirse en la sociedad de manera que no perdamos las virtudes que hayamos cultivado interiormente, ni nuestra capacidad de comprender a nuestros semejantes.

«Más debes guardarte igualmente de enojarte contra los hombres que de adularlos: que ambos excesos son contrarios a la sociabilidad y acarrean daños.»

«Muchas veces me pregunto, maravillado, cómo es que amándose cada uno a sí mismo más que a todos los otros, estime en menos la opinión propia formada de sí, que la opinión ajena que se merece.»

«Conviene, en la práctica de los principios, parecerse antes al pugilista que al gladiador. Porque éste no tiene más que dejar la espada de que se vale y quedar allí mismo muerto; pero aquél dispone siempre de su mano y le basta con cerrar el puño.»

Una reflexión final

En conclusión, esta filosofía tal vez no ofrezca una solución definitiva a los males que aquejan al mundo, y que hoy están más presentes que nunca, pero es muy probable que todos estos pensamientos, correctamente interpretados y aplicados en nuestras vidas diarias, sean una herramienta de gran ayuda, no sólo para sobrellevar la pandemia, también para mejorarnos externa e internamente por el resto de nuestras existencias.

Como un hecho interesante, ya existen desde hace varios años comunidades en internet, entusiastas de aplicar todos estos principios a sus vidas, y se ha llegado a saber que obtienen resultados satisfactorios.

Sin duda, el material literario que ha desprendido el estoicismo merece una oportunidad de revisarse para quienes no lo conozcan, ya que puede llegar a ser inspirador. Una frase final, que, pese a su brevedad es prueba de esto:

Allí donde se puede vivir, es posible también vivir bien.

Marco Aurelio

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