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El espejo roto
Sharon García comment 0 Comentarios

Verse al espejo es para muchos un ritual, un ritual de preparación mental para eso que se avecina, para la lucha de lo que quieres ver contra lo que sabes que verás, es una rutina que puede carecer de significado o ser la única razón de justificar pasar horas de la vida completando una imagen que proyectamos para los demás y también para nosotros, es la oportunidad de cambiar nuestra imagen para los demás, de mejorar, de evitar ver lo que somos, es esa clase de ritual.

La señora March (Lumen, 2022) proyecta la imagen que esperan ver los demás, que le enseñaron a ser, que los demás quieren ver, lo que es correcto para los demás; lo que ella es o quiere ser no importa, ella no existe. El maquillaje, peinado, uñas, pieles y guantes son una construcción, la imagen de la mujer ideal, la esposa perfecta, la madre devota, el angel del hogar. Y sin embargo nada de eso es cierto, le parece imposible crear lazos afectivos con su hijo, duda de su esposo y el colmo es que ahora él ha hecho, basándose en ella, el personaje principal de su nueva novela, un bestseller que tiene como protagonista a una prostituta robusta y fea cuyos clientes no quieren acostarse con ella, con las mismas pieles y el mismo color de guantes que su esposa.

Virginia Feito decide deliberadamente no darnos el dato del nombre de la señora March, por que la señora es un mero personaje secundario en su propia vida, es la organizadora de eventos para su marido, su hijo prefiere a la vecina antes que a ella, quien verdaderamente lleva la administración y control de la casa es su empleada doméstica, ella no tiene el control de absolutamente nada de lo que la rodea, y sencillamente esta historia nos puede parecer que retoma aquellas problemáticas de las que habla Friedan en La mística de la Feminidad.

Pero la Señora March, sin que sepa, ha comenzado un camino emocional importante, aún no lo ve pero ya está en ello, son las pequeñas acciones diarias las que va poniendo Feito aquí y allá para enseñarnos el estado mental y emocional del personaje, tal vez un pequeño descontrol ante la insinuación de que es ella a todas las luces el personaje principal de la novela de su esposo, la visión de la vecina en un lugar y momentos en los que no pudo estar, una acción por parte de su hijo que evoca sus propios traumas y sus visitas en la infancia con un especialista, la temporada Navideña no es ciertamente el momento más tranquilo, es por el contrario un momento de enfrentamiento emiocional, estamos en una temporada en la que reflexionamos acerca de nuestros logros en el año que concluye y las metas en el año que vendrán, la temporada navideña es un umbral lleno de rituales en donde la gente se empeña en parecer lo que no son, en parecer interesantes, ricos, famosos, inteligentes… exitosos. La señora March debe mostrar a trvés de su propio desempeño el éxito de su marido, el gran escritor, el hombre perfecto… ¿es en verdad el Sr. March el hombre perfecto? ¿es acaso su departamento lujoso y en una zona exclusiva de Nueva York la épitome de su vida perfecta?

Las rutinas son los que nos mantiene los pies en la tierra, lo que nos hace constantes, capaz de afrontar retos, las rutinas nos mantienen en el control de la vida, hasta que algo se rompe. En el caso de la Señora March se rompe la imagen de su marido, la de su hijo, la de su madre, la de su hermana y por último la de la propia Señora March. Las imágenes exitosas lo son todo, para aquellos que tienen las apariencias como único valor.

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