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El clóset de Proust
Rodolfo Naró comment 0 Comentarios

No hay nada peor que la autocensura. Guardar para después lo que pronto se convertirá en para siempre. El miedo y la vergüenza son los peores consejeros. Los textos que develaban una homosexualidad reprimida, sólo incendiaron la gaveta en la cual reposaron por décadas. Cuando Marcel Proust escribió los relatos de El remitente misterioso tenía sólo un libro publicado, Los placeres y los días, rondaba los 25 años de edad y la moral victoriana, había enviado a la cárcel, en 1895, precisamente por homosexual, a otro escritor que él admiraba: Oscar Wilde.

En estos textos de Proust, inéditos desde hace más de 100 años, traducidos del francés por el escritor argentino Alan Pauls, dice en su prólogo: “El remitente misterioso abunda en enfermos, en moribundos, en suicidas por amor; es un mundo afiebrado de amantes que sofocan y no pueden dormir”. Pero también es el deseo lo que mueve las páginas de este libro, el deseo inalcanzable por el otro. “Proust es un hombre joven y aborda la homosexualidad desde el sufrimiento y la maldición”, afirma Luc Fraisse, profesor de la Universidad de Estrasburgo en su introducción. 

“Proust conservó en sus archivos esos manuscritos, en estado de borrador, sin comentarlos con nadie”, añade Fraisse. Por lo que vuelve a El remitente misterioso un trabajo de antropología literaria. Son textos escritos a mano, con tachaduras, reescritos una y otra vez, lo que hace que el libro, publicado por Editorial Lumen, tenga una gran cantidad de notas a pie de página, donde el traductor y el editor hacen un trabajo fiel de interpretación del manuscrito original y nos comparten tanto lo tachado como lo añadido o lo interpretado por ellos.

Estos relatos de juventud logran que El remitente misterioso sea un libro único, revelador de la prístina escritura proustiana, nos muestra al novelista en ciernes y sus influencias. Además de los nueve relatos que suscitan múltiples lecturas, El remitente misterioso va más allá: hurga en la elaboración de En busca del tiempo perdido y nos presenta varios reajustes de los que no sabíamos hasta ahora: sus lecturas y sus inclinaciones filosóficas.  

El remitente misterioso son nueve cuentos, “con el inconfundible aroma decadente y sensual del crepúsculo del siglo XIX”, escribió Marc Bassets en el suplemento Babelia. “Pauline de S.” narra la enfermedad terminal de una mujer, con la cual, es evidente que el joven Proust se identifica por el asma que lo aquejó toda su vida. En “El remitente misterioso”, relato que le da título al libro, todo gira alrededor de unas cartas halladas en el departamento de Françoise de Lucques, ella supone que proceden de un militar enamorado. Cartas que evocan el relato, “La carta robada” de Edgar Allan Poe.

“Recuerdo de un capitán” es la afinidad entre dos hombres que sólo aparece sugerida. Un relato cercano a la experiencia de Proust en su servicio militar, llevado a cabo entre 1899 y 1890. “Jacques Lefelde (El extranjero)” quien tendrá una reaparición en En busca del tiempo perdido, es un relato sin resolver, el manuscrito se interrumpe antes de revelar preguntas medulares. No obstante “En el infierno” se presenta un diálogo sobre la homosexualidad, confesión que tiene lugar durante una agonía, en la que Proust atenúa la culpa al final de una vida.

“Después de la Octava Sinfonía de Beethoven”, más que un relato es un acertijo, en el que el sufrimiento por no ser amado por aquel a quien se ama, se traspone a un universo musical. Asimismo, en “La conciencia de amarla”, el cuento es el espejo invertido de “El cuervo” de Poe y “En el don de las hadas”, Proust narra lo que dicen las hadas a un recién nacido cuyo destino es sufrir por exceso de sensibilidad.

Hasta en el último y breve relato “Así había amado…” el joven Proust no dejará de reflexionar sobre la relación entre sufrimiento y felicidad, de reforzar la cuestión moral de la época, que se revelaba sombría. Será hasta al final de El remitente misterioso donde encontraremos un “Cuaderno iconográfico”, los originales de Proust que Bernard de Fallois constituyó como un legado. Manuscritos autógrafos que por fin salen del clóset.

El remitente misterioso En busca del tiempo perdido libro inénido de Marcel Proust Los placeres y los días Marcel Proust

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