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¿Cuáles son las nuevas formas de censura y cómo identificarlas?
Jorge Bobadilla Vargas comment 0 Comentarios

Entre los torrentes de opinión que fluyen en las redes sociales como fenómenos homogéneos de pensamiento, posiblemente uno se ha encontrado en el dilema de “postear” o compartir su postura -ya sea esta auténtica o contrastante- con el riesgo de perder la simpatía de la masa de usuarios que toma cierta posición ante diversas circunstancias del acontecer coetáneo, sin descartar que tales posturas y posicionamientos, muchas veces beligerantes, pueden ser resultado de la desinformación o sobreinformación; así, nos autocensuramos en una plaza pública, digital ésta, que se ha concebido total y erróneamente benigna por su carácter hiper democrático.

En su nuevo libro La censura horizontal. El nuevo tribunal digital, Javier Horacio Contreras Orozco, analiza las varias formas de condena, entre ellas la autocensura, que se han generado a partir del uso excesivo de las redes sociales.

El autor -periodista con más de 40 años de experiencia, galardonado con el Premio Nacional de Periodismo en el 2018, doctor en Información y maestro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua- examina, a la par del fenómeno de las redes, la relativización de la verdad como eje regulador entre las realidades digitales, mediáticas, políticas y fácticas. Fake news, amarillismo y hasta populismo son considerados para responder en palabras del propio Contreras Orozco: “…en qué momento se nos fue de las manos la valoración por la verdad, o al menos, la tendencia a buscar en nuestra vida y en nuestro entorno las situaciones ciertas, a razonar de manera clara y certera…”

El “gran tribunal de la opinión pública” que el filósofo inglés Jeremy Bentham propuso a finales del siglo XIX cuya función recaía en la continua vigilancia de los gobernados hacia los gobernantes estableciendo así su aprobación o censura, es retomado por Contreras Orozco para mostrar que este tribunal ha devenido, dentro de nuestros contextos cotidianos de redes sociales, en el acecho horizontal entre gobernados, entre pares de las comunidades digitales. Esta es la poscensura o censura horizontal que “busca callar otras voces, ejerciendo el poder y, sobre todo, generando miedo… su mecanismo consiste en el linchamiento… (es) brutal, injusta e incómoda, porque es anónima, en el mejor de los casos, o simplemente tiene rostros de intolerancia, vulgaridad y descalificación de nuestras ideas. Por eso, la expresión de que internet nos ha hecho intolerantes tiene validez con este tipo de poscensura. No nos calla el que está arriba, sino el que está al lado.”

La poscensura se corresponde con la posverdad que se da cuando las emociones y las creencias personales influyen más en la opinión pública generalizada que los hechos objetivos basados en la realidad; entonces a la posverdad le corresponde la infodemia caracterizada por la opinión de todo por todos en todos lados; así falsas teorías, seudonoticias, rumores, chismes, calumnias, difamaciones, mentiras, supuestos y sospechas circulan para crear no sólo una superabundancia de información convertida en desinformación o infoxicación, sino también en histerias colectivas que se expresaron clara y mediáticamente con las compras de pánico, acaecidas en saqueos de supermercados, por papel higiénico cuando la pandemia de Covid-19 apenas empezaba.

De acuerdo con el autor, cada minuto se comparten más de 450 mil tuits y 42 mil fotos en Instagram, se envían 156 millones de correos electrónicos, se realizan 3.5 millones de búsquedas en Google y se ven cuatro millones de horas de video en YouTube. Cifras abrumadoras no exentas de insultos, agresiones y mentiras. Frente a esta incesante vorágine, Contreras Orozco recupera el “Manifiesto de la comunicación no hostil” redactado por la organización Parole O_Stili que propone una conducta ética en la web:

1. Debo decir en la red las cosas que tengo la valentía de decir en persona.
2. Uno es lo que comunica, y las palabras que elijo al escribir en la red reflejan la persona que soy o me representan.
3. Las palabras dan forma al pensamiento. Se debe conectar el cerebro a los dedos antes de empezar a textear en la red.
4. Antes de hablar hace falta escuchar. Hay que escuchar con honradez y apertura.
5. Las palabras son un puente, no una brecha.
6. Las palabras tienen consecuencias. Una palabra puede herir igual o más que una acción.
7. Compartir es una responsabilidad. Comparo texto e imágenes sólo después de haberlos leído, valorado y comprendido.
8. Las ideas se pueden discutir, las personas se deben respetar. No convierto a quien sostiene ideas que no comparto en un enemigo al que hay que eliminar.
9. Los insultos no son argumentos.
10. El silencio también comunica y cuando la mejor elección es callar, hay que callarse.

Y tú, ¿practicas la censura horizontal?

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