Yo quiero ser 

¿Tú estudiarías a las hormigas durante décadas? ¿Las observarías y seguirías cada uno de sus movimientos?¿Pensarías todo el día en ellas y soñarías con ellas, sólo para concluir algo sobre su naturaleza, que a penas a unos miles en todo el mundo les interesa? ¿Crees que es importante estudiar una porción diminuta que se halla en las fronteras de la realidad, muy lejos, pero tan cerca del mundo donde vivimos?

Cuando respondes afirmativamente esas interrogantes (poniendo en lugar de hormigas, por ejemplo, ranas, gatos, cucarachas, peces…) ya estás del otro lado. Al menos esa es una de las conclusiones contenidasenCartas a un joven científico de Edward Wilson.Hay que pensarse dos veces antes de asumir un proyecto de vida como la ciencia, pensar que habrá obstáculos, mucha desazón. Pero es en esos momentos cuando debe relucir el carácter fuerte y determinado que requiere el científico. No achicarse ante la presencia de seres más experimentados o galardonados. Saber que el campo de estudio no es un asunto desligado de las vilezas, que no siempre se puede hacer ciencia en las condiciones óptimas, pero cuando se logra, no importa cómo, no hay placer comparable.

En breve Wilson resume varias décadas de experiencia en “consejos” para un aspirante a científico. Si bien se puede dirigir a jóvenes, a más de un viejo se le sacudirán las entrañas con reflexiones poco usuales en los libros de divulgación científica. Wilson va de su infancia a su madurez como biólogo, todo narrado a través de experiencias simples como la primera vez que atrapó una mariposa hasta cuando arrasó con la vida de miles de insectos en una isla para probar su teoría. En cada capítulo se transparenta otro punto de vista sobre la actividad científica: una actividad humana plagada de incertidumbre, retos y placer.

Cartas a un joven científico es una de las lecturas más simples y enriquecedoras que se pueden hacer sobre ciencia. Cada una de las cartas elaboradas con precisión deja más preguntas que respuestas, a pesar de su pequeña extensión, como buen documento científico.Por ello hay que irse con cuidado en este libro, porque en lo sencillo puede hallarse lo complejo. Un átomo, una molécula, una célula, una hormiga, un árbol, un ecosistema, la vida… ¿Estudiar ciencia o no? ¿Mi vida o la de otros seres?

 

Por: César Palma

Hablamos de Cartas a un joven científico, Edward O. Wilson, Debate, 2013.

Foto: El Cultural


 

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