Virginia Woolf

Experimentando con la estructura temporal y espacial de la narración, perfeccionó en sus novelas el monólogo interior, procedimiento por el que intenta representar los pensamientos de un personaje en su forma primigenia, en su fluir inconsciente, tal y como surgen en la mente.
Algunas de sus obras más famosas, como La señora Dalloway (1925), Al faro (1927) o Las olas (1931), ejemplifican este recurso mediante un poderoso lenguaje narrativo en el que se equilibran perfectamente el mundo racional y el irracional.
Woolf fue además pionera en la reflexión sobre la condición de la mujer, la identidad femenina y relaciones de la mujer con el arte y la literatura, que desarrolló en algunos de sus ensayos; entre ellos, destaca por la repercusión que posteriormente tendría para el feminismo Una habitación propia (1932). No sólo abordó este tema en los ensayos, sino que también lo hizo en novelas como la inquietante y misteriosa Orlando (1928), en la que se difuminan las diferencias entre la condición masculina y la femenina encarnadas en el protagonista, un aristócrata dotado de la facultad de transformarse en mujer.
Pocos saben de algunas de las técnicas de Woolf para formar a las futuras generaciones, por ejemplo, cuando dio clases en el Morley College, hacía a los alumnos escribir ensayos sobre ellos mismos. Por su parte, Woolf amaba escribir en papel, y, desde los 11 años de edad experimentó continuamente con diferentes tipos de plumas y bolígrafos esperando encontrar aquella que le brindara una sensación perfecta.
El 28 de marzo de 1941 desapareció de su casa de campo, hasta que días después su cuerpo fue hallado en el río Ouse. Años más tarde, Virginia Woolf fue interpretada en la cinta Las Horas (2002) por Nicole Kidman.

Sigue leyendo por temas:
,
Otros textos de Redacción Langosta

Henry James

En sus obras prefiere el drama interno y psicológico, y como tema...
Leer más

Deja un comentario