Él es tan raro como su gigantismo y sus textos

 

Les pedí a cinco personas que definieran a Julio Cortázar en tres palabras…

#Cortazaren3palabras

                    1° lúdico, musical, misterioso                                            

                                                               2° cosmopolita, vanguardista, institución     

                                                                                                                                                                                                       3° rayuela, manos, Argentina

                                                                                         4° punzante, juguetón, desolación

                                                                                                                                                                                                                                 5° infantil, auténtico, cejón

No sabía cómo empezar a escribir, a decir verdad tampoco sabía cómo empezar a leer. Leí unas diez veces las primeras diez páginas de Prosa del observatorio. Una vez que recopilé las palabras anteriores y terminé de leer el libro concluí que doce de las quince palabras que ocuparon para describir a Cortázar describen también a este libro. Es lúdico y juguetón porque la recopilación de las fotos del observatorio de Jaipur tienen una relación intricada y estratégica con el texto; es una prosa poética complementada al cien por ciento por dichas fotos. Cortázar es un autor que piensa su escritura como un todo, no se desafana de lo que escribió una vez que está depurado, dispone la forma en la que debe ser leído. Selecciona las imágenes en este caso y te dice en qué orden puedes o debes leer los capítulos (Rayuela y 62 Modelo para armar).

Se trata de un texto corto que habla del ciclo de vida de las anguilas, del agua dulce a agua salada, de amarillo a mercurio, ambos colores brillantes de diferente manera; el día con el sol y la noche con los astros. Todo este ciclo es demostrado a través de una serie de imágenes y metáforas en el observatorio, que construyó el sultán Jai Singh para contemplar el universo, como el móvil por el cual trancurren todas las imágenes (retóricas y visuales).

[…] no es delirio lo que aquí llamo anguila o estrella, nada más material y dialéctico y tangible que la pura imagen que no se ata a la víspera, que busca más allá para entender mejor, para batirse contra la materia rampante de lo cerrado, de naciones contra naciones y bloques contra bloques.

Las anguilas son criaturas líquidas en movimiento como el agua a través de la galaxia, de la arquitectura del observatorio y del mismo ecosistema en el que se desarrollan. Pero no son sólo animales en el sentido categórico, ni mantienen una cópula con fines meramente reproductivos; hay varias pinceladas de un erotismo sutil y poético. Como “bocas que resbalan en una succión interminable” mientras se habla de medusas y placton o uno de mis pasajes favoritos:

Que la noche pelirroja nos vea andar de cara al aire, favorecer la aparición de figuras del sueño y del insomnio, que una mano baje lentamente por espaldas desnudas hasta arrancar ese quejido de amor que viene del fuego y la caverna, primera dulce tregua del miedo de la especie […]

Evidentemente no hay nada erótico en una criatura viscosa y babosa pero para mí estas fueron unas anguilas metafísicas y no unas comunes y corrientes; transmutan a través de la construcción arquitectónica desolada y hay algo completamente humano en el reconocimiento de uno mismo al leer un texto, aun siendo uno tan raro como éste. Al verte reflejado en el mundo a través de tus propios referentes, de Jai Singh, de Cortázar y de las anguilas metafísicas.

Si me lo preguntan, de manera simple y llana diré que éste es un libro raro y totalmente cortazariano. Se trata de una prosa poética que habla de las anguilas metafísicas que transcurren en el universo, los elementos y en las escaleras de un observatorio en el Jaipur del siglo XVIII, imagen que me evoca inevitablemente a Kukulkán descendiendo de la piramide de Chichén Itzá.

Es así que un texto tan extraño como Cortázar mismo me remite a mis propios referentes culturales y personales. Prosa del observatorio es lúdica, musical, misteriosa, auténtica, cosmopólita, vanguardista, punzante, juguetona, desoladora, etc.

Concluyo con mis 3 palabras para describir a Cortazar, que serían: cronopio, extraño y poético.

#Cortazaren3palabras

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