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¡Quiero meterle al chemo!
(O de cómo los Ramones son de esos héroes que nos dieron patria)
Ramón Córdoba comment 0 Comentarios

Hubo una vez un grupo de cuatro jóvenes a los que el infatigable azar se afanó en reunir. El año era 1974 y la ciudad, Nueva York. Me los imagino lanzándose al terreno de los hechos con unas tremendas ganas de echar desmadre y ganar dinero con ello, sin saber muy bien ni cómo ni por qué. Les quedaba claro, como es evidente, que estaban hasta el querreque de la supuesta fastuosidad y del virtuosismo de una buena cantidad de grupos de rock que hasta entonces reinaron en los escenarios y en las empresas discográficas. Les quedaba claro, también, que para rockear hacen falta tres cosas: actitud, actitud y actitud.

Así que echaron mano de sus incipientes, si no es que precarios dones musicales, y se empeñaron en sacarles brillo, filo y jugo. Y lo consiguieron: de hecho, son uno de los pilares del punk. Como bien lo estableció tres años antes John Lennon:

“El sueño terminó”.

La generación del flower power no encontró el modo de cambiar el mundo y la odisea acuariana llegó a su fin. Adiós a los hippies, a la protesta pacífica, a la búsqueda espiritual en trenes impulsados con LSD. Adiós a la inocencia, a la ingenuidad, a creer que todo lo que se necesita es amor.

Ante los recién llegados a la escena, había solamente tierra arrasada, desesperación y tiempos difíciles. Lloremos por ello, lamentemos lo que un día fue y ya no será, pudieron pensar, pero en vez de eso declararon: al demonio con todo, y fueron consecuentes con ese postulado. Nihilistas sin saber que lo eran, dedicaron toda su energía a reventar los oídos del mundo, y vaya que lo lograron: plántate con huevos, abre mucho las piernas, dale duro a tu instrumento, grita tu furia en cada rola, y si a alguien no le gusta, que se vaya a hacer puñetas. Si a estas alturas no entendieras de qué hablo, ve el siguiente video:


Revolucionarios, también sin saber que lo eran, cambiaron el panorama musical a pasos de gigante y de manera radical. ¡Ah, los Ramones! Nunca estuvieron en el hit parade, nunca vinieron a tocar en México, nunca les interesó ser nada que no fuera ellos mismos. Y luego de veintitantos años de pegarle puñetazos en el rostro a la corrección política, se disolvieron y se fueron muriendo en friega. ¡Diablos, dobles diablos y hasta triples diablos! Ahí nos quedan sus discos, su imagen iconoclasta a pesar de que los años pasan, y su historia contada en libros. En uno de ellos leí esta frase:

“Nunca la revolución volvió a ser tan sencilla”.

Joe Padilla Literatura y música Música punk punk rock Ramones Soledad Romero Mariño

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