¿Quién dijo Stieg Larsson?


 

Algo pasa en los países escandinavos. Por alguna razón extraña (o tal vez  no tan extraña), en los últimos años hemos visto una proliferación de autores nórdicos especialistas en thrillers que, en más de una ocasión, han conseguido dejarnos con el pulso al límite y los pelos de punta. Todo empezó con el fenómeno de la saga Millennium. Con una maestría incontestable, personajes fascinantes y tramas de lo más retorcidas, Stieg Larsson nos mostró el lado más oscuro de una sociedad idílica, y desde entonces no existe autor nórdico que haya sido comparado con él.

¿O sí?

Les presento a Jo Nesbø. Alto, rubio, ojos azules –evidentemente noruego–, ex bróker, cantante de rock, compositor y, por supuesto, escritor de novelas policíacas.  Para muchos, el nuevo Stieg Larsson, aunque para ser precisos deberíamos decir que Stieg Larsson fue el siguiente Jo Nesbø.

¿Cómo?

Así es. Nesbø empezó a publicar libros en 1997, muchos años antes de que apareciera la trilogía Millennium y sus libros fueron muy bien recibidos –premios incluidos– pero su fama internacional no llegó hasta hace relativamente poco, cuando se publicó El muñeco de nieve (RBA, 2013). De hecho, ya se está rodando la película.

El detective de Nesbø se llama Harry Hole, y El Leopardo es la octava novela criminal protagonizada por este fascinante personaje.

Cuando ojeé el libro por primera vez me impresionaron dos cosas: su extensión y el título del primer capítulo. Porque 696 páginas son muchas páginas. Pero lo que realmente me dejó helada fue la brutalidad con la que el autor nos describe el primer asesinato. Sin comentarios.

Amantes del thriller en la línea de American Psycho, he aquí su nuevo fetiche.

Pero hablemos del libro en cuestión.

Tras resolver el traumático caso del Muñeco de nieve, el inspector Harry Hole decide irse lo más lejos posible de Noruega y desaparecer de la faz de la tierra. Nos los vamos a encontrar en Hong Kong, viviendo en un cuchitril, fumando opio y escondiéndose de la mafia por culpa de unas apuestas que lo dejan sin dinero ni pasaporte. Pero su suerte cambiará muy rápido –y muy a su pesar– cuando Kaja Solness viene a “rescatarlo” para llevarlo de nuevo a Oslo donde se sospecha que un asesino en serie anda suelto y solo Hole, el enfant terrible de la policía Noruega, es capaz de llevar a cabo la investigación.

Este nuevo caso llevará a nuestro atormentado inspector a África para descubrir el origen de La Manzana de Leopoldo, un terrorífico instrumento de tortura. Una vez más el asesino parece estar jugando con la policía pero sobre todo poniendo a prueba a Hole (tema recurrente en el género), quien descubre que el único lazo entre los asesinatos es que todas las víctimas pasaron la misma noche en una cabaña de una alta montaña noruega.

La complejidad de los personajes y de la trama te atrapa sin esfuerzo alguno y las 696 páginas encuentran su justificación. Además, la brutalidad de la violencia se ve compensada por la subtrama (disputas internas entre las fuerzas del orden, la enfermedad del padre de Harry…), la humanidad de sus protagonistas, y la peculiar relación que se establece entre Kaja Solness y Harry Hole (¡cómo no!).

Sin duda, El Leopardo cumple con todos los requisitos de un buen thriller. Sea o no el nuevo Stieg Larsson, para todos aquellos que no acabaron de gustarles sus libros no se preocupen: tanto en estilo como en contenido, Nesbø es muy suyo. En cuanto a El Leopardo se han escrito todo tipo de opiniones al respecto. Yo sólo puedo recomendarles una cosa: léanlo y juzguen por sí mismos.
 

Roberta Gerhard

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