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Los reinos de este mundo
Alicia Gutiérrez Reyna comment 2 Comentarios

De las cortes europeas y el trono de México a la locura y el olvido sabemos mucho. De Carlota, en cambio, sabemos poco y mucho más es lo que se ha perdido. Tantas historias se contaron en torno a ella que lo real y lo imaginario se mezclaron en el tiempo. 

Y es justamente Carlota, un personaje que, lo mismo ha generado fascinación que compasión, en quien está centrado 60 años de soledad de Gustavo Vázquez Lozano. 

60 años que pasaron desde que salió de México, en busca de ayuda para el agonizante Segundo Imperio Mexicano, su reclusión, primero en el castillo de Miramar, en Italia y luego en Bélgica, hasta su muerte en ese país.

Retrato de Carlota de Bélgica

María Carlota Amalia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia-Coburgo-Gotha y Orleans fue la primera princesa de Bélgica, archiduquesa de Austria al contraer nupcias con Maximiliano de Habsburgo y emperatriz de México durante el Segundo Imperio.

Su paso por este país, aunque no fue definitorio, sí dejó un legado. Fue la primera mujer en gobernar en América, ya que en ausencia de Maximiliano ella asumió el cargo de regente en dos ocasiones. Con ello, también se convirtió en la única mujer en gobernar en México. 

Promovió diversas políticas sociales. Entre las más importantes, buscaba abolir el trabajo infantil, reducir las jornadas de trabajo y los castigos corporales. También impulsó la beneficencia, la cultura y la ciencia. 

Sin embargo, el Segundo Imperio mexicano duraría muy pocos años y, en un intento por salvar el trono de Maximiliano, Carlota acudió por ayuda ante Napoleón III y el papa Pío IX. Pero todo esfuerzo sería insuficiente. Ante la negativa de más financiación y apoyo, Carlota se derrumbó mental y emocionalmente. 

Fotografía del joven Archiduque Maximiliano y la Archiduquesa Carlota, Royal Collection of Belgium.

Europa le da la espalda al convulso imperio, Maximiliano se queda solo y finalmente es fusilado en Querétaro en 1867, con ello terminaría su reinado.

La historia se convirtió en leyenda y sobre la exemperatriz se contaron muchas más: que fue envenenada por una amante de Maximiliano y esto le ocasionó la locura, que salió de México embarazada de un militar de Bélgica e incluso que no padecía demencia, solo fue recluida para quedarse con las propiedades y el dinero de su familia. Aunque algunas cosas de su vida se hacían públicas en los diarios de la época, su reclusión en Italia y Bélgica hizo que su historia se volviera hermética. 

En 60 años de soledad, Vázquez Lozano recopila cartas –muchas de ellas recientemente descubiertas–, publicaciones y los diarios de gente cercana a la Carlota. 

Aunque vivió 60 años aislada, cerca de ella tuvo doctores y damas de compañía, además de sus sobrinos y a María Enriqueta, esposa de su hermano Leopoldo II. 

Con la voz de todos ellos percibimos a una Carlota más humana, sabemos que era una persona brillante y culta, interesada en la política y la economía a quien la paranoia y las alucinaciones le nublaban la mente. La pérdida de Maximiliano y el trono de México la sumieron en la melancolía. 

En medio de la locura y después de su regreso a Europa, la emperatriz se vio en medio de la contienda entre dos reinos: el de Austria y el de Bélgica. El dinero y propiedades jugaron en su contra y esa disputa la ganaría Leopoldo II, su hermano. Carlota sería llevada a Bélgica, donde vivió hasta el final de sus días. 

En 1927, ya entrados en pleno siglo XX, en un momento en que el mundo estaba cambiando y el mapa de Europa también, la princesa olvidada murió en su castillo de Bélgica. 

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