La herencia de la correspondencia

Pertenezco a la generación del SMS y del email. En mi adolescencia empecé a comunicarme a «distancia» por medio del celular y la computadora: herramientas que he tenido a mi alcance desde hace, más o menos, una década y media. Nunca había reflexionado mucho sobre lo que implicaba la evolución de la «correspondencia». Durante mucho tiempo esta palabra se limitó, para mí, a aquello que le llegaba a los adultos durante las primeras horas del día. Más adelante significó enviar o recibir un mensaje en un proceso que involucraba tan solo un click en un ícono que simulaba una carta. Hasta ahora pensaba que el cambio de la correspondencia a mano a la delemail, era una simple cuestión de formato. La realidad es que en un futuro el símbolo que hoy tenemos de mensaje no será más que una huella de toda una forma pasada de concebir la comunicación.

Al cerrar el libro Postdata. Curiosa historia de la correspondencia de Simon Garfield lo primero que pienso es: «casi todas las cartas que escribí durante mi adolescencia, fueron producto de algún quehacer escolar que tenía que ver con un día conmemorativo. Y, casi todas las cartas que escribo ahora son, en realidad, mensajes a mano en una postal para alguien cercano como una manera de darle un toque personal a mi mensaje».

Hoy en día, aquello que llamamos correspondencia no es lo mismo que leemos en el intercambio epistolar del soldado Chris y de su querida Bessie –documentos que conforman intercaladamente el libro— en donde vemos cómo una relación amorosa a distancia se consolida a través de cartas, sino, en el mejor de los casos una formaespecial de escribir algo especial a alguien especial en un momento especial. En el peor de los casos relacionamos la palabra correspondencia con aquellos papeles que nos envían bancos y empresas para comprobar que tenemos un domicilio y que podemos pertenecer a su mundo. Esto puede sonar lamentable pero, en realidad, no lo es. Es mucho más productivo voltear la mirada a lo que heredamos del tiempo. Es decir, a percibir el cambio.

Lo que pretende Postdata no es una visión meramente nostálgica del pasado, sino todo lo contrario. El libro nos permite ver la evolución y lo que banalmente llamo los “mejores momentos del correo”: desde las primeras cartas encontradas en un lugar llamado Vindolandia —que no dicen mucho pero que revelan bastante—, hasta las cartas que enviaba Napoleón a su esposa, en dónde la persona opaca al personaje histórico. De este modo, lo que ha llegado hasta nuestros días es parte de un proceso histórico en donde aquel toque personal que pensamos que carecemos a la hora de comunicarnos, debe ser un incentivo para replantear la relación del hombre con los medios de comunicación, pero también con aquel otro con el que intentamos entablar una conversación.

El libro de Simon Garfield es un recorrido a través del tiempo que nos lleva por momentos importantes de la historia de la comunicación humana. Es un homenaje a la correspondencia, que por mucho tiempo fue la manera de crear y consolidar relaciones humanas. El libro revela la relación que hemos tenido con la escritura pero también la manera en la que era percibido el encuentro azaroso y emocionante con un ser lejano.

Los relatos van desde la manera en la que surgió el sello postal, hasta la optimización de la mensajería y, por supuesto, la llegada del email. Así mismo, Simon Garfield hace un recorrido por diversos personajes históricos que nos permite conocer la otra carade personalidades como Petrarca, Virginia Wolf y Jane Austen. A diferencia de lo que la Historia nos impone de ellos, en Postdata podemos ver la cotidianidad de sus vidas. Y principalmente podemos percibir una voz, que puede no ser la más importante, pero que por eso mismo resulta auténtica.

El estudio que vemos en las páginas de Simon Garfield no es aquel de lo que hoy se reduce a llamar académicamente un formato o un género epistolar, sino el de una postura ante el lenguaje y una manera de conocer la cotidianidad de la vida de un individuo. De este modo la carta no es el objeto de estudio central, sino el medio a través del cual conocemos la relación entre el hombre y su tiempo. Más allá de lo que la alta cultura o el mundo intelectual refiere por epístola, el libro muestra el mundo de las cartas como algo mucho más sustancial: el día a día del mago, del emperador, del pensador, o bien del anhelo de aquel soldado enamorado en todo su fragmentario esplendor.

La herencia que ha dejado la correspondencia en nuestro tiempo resuena en los medios de comunicación. La necesidad de crear constantemente distintos tipos de formatos para comunicarnos borran, primero, las fronteras entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito que en el pasado parecían bien cimentadas; segundo, la fronteras entre el yo humano y el yo virtual que hoy en día nos hace replantear la noción decuerpo. Así que aunque estamos en constante búsqueda por un formato que nos acerque al otro deberíamos más bien cuestionar qué buscamos cuando decimosencuentro.

 La comunicación sigue y seguirá cambiado y no podemos más que situarnos ante el cambio que estamos viviendo, que de igual modo vivieron aquellos que un día despertaron y tuvieron un buzón rojo enfrente de sus puertas, aunque con una velocidad mucho menor. Por lo menos entendemos una cosa: la historia de la correspondencia es muy cercana a aquella del lenguaje. Más allá de las concepciones que se cuestionan en Postdata en el campo de la comunicación, la pasión de Simon Garfield provoca justamente curiosidad, fundamental para entablar cualquier relación humana, virtual o real, histórica o actual.

 

Postdata. Curiosa historia de la correspondencia, Simon Garfield, Taurus, 2015.

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