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Hasta tomar el cielo por asalto
Fabián Espejel comment Un comentario

A veces, las heridas son las puertas de una casa a las que no queremos asomarnos. A veces huimos de ellas, porque el dolor y otros miedos asomándose por su abertura roja son demasiado grandes o intensos para nosotros, y lo que menos quisiéramos es salpicarnos de tristeza por algo que aún duele. Sin embargo, Patricio Pron (Rosario, 1975) mete el dedo en las llagas que dejó la dictadura militar argentina a finales de los setentas y principios de los ochentas con su quinta novela El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (Literatura Random House, 2017).

Pero ésta no es una “novela de dictador” (léanse Yo, el Supremo o La fiesta del Chivo). La voz que narra —la del mismo Pron—nació poco antes del golpe de Estado de 1976, por lo que, a diferencia de sus padres que fueron testigos de las atrocidades de esa época, sólo conoce las huellas del miedo. La novela, que comienza describiendo esta amnesia provocada por los medicamentos, es un viaje de vuelta al hogar y a la memoria, que termina por volverse una búsqueda en muchos sentidos.

Un día, supongo, en algún momento, los hijos tienen necesidad de saber quiénes fueron sus padres y se lanzan a averiguarlo. Los hijos son los detectives de los padres, que os arrojan al mundo para que un día regresen a ellos para contarles su historia y, de esa manera, puedan comprenderla (p. 12).

El narrador vuela de Alemania a Argentina para ir al hospital y ver a su padre moribundo. Mientras está en la casa de sus padres, encuentra una carpeta en el estudio de éste en la que se recopilan las notas periodísticas, mapas y fotografías relacionadas con la reciente desaparición de un vecino de El Trébol, el pueblo natal del padre. A partir de este momento, las pesquisas sobre el desaparecido terminan volviéndose una búsqueda para saber quién es en realidad el viejo periodista y activista postrado en una camilla.

La represión policial durante una marcha de la CGT en 1982 por Pablo Lasansky en El País.

La investigación sobre el desaparecido es el puente que conecta su caso con el de una joven, antigua amiga del padre enfermo —hermana del desaparecido—, que fue secuestrada y asesinada en los terribles años de la dictadura militar, como muchos otros, hace más de 30 años. Esta simetría hace de la novela un juego de espejos, pues, aunado a este paralelo, el narrador se obstina en leer y releer el caso para saber quién es su padre y de qué manera la desaparición de la muchacha es parte de su historia.

El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia es una novela en fragmentos. El narrador ignora varios hechos o los conoce superficialmente —y lo sabe— mientras construye, a partir de sus descubrimientos, la historia de su padre, que es la historia de sus compañeros activistas y, por consiguiente, la historia de Pron, de sus hermanos y de toda una nación, asustada todavía —como el padre de Pron y como él mismo— de asomarse al interior de sus heridas, que son las heridas del dolor, del miedo y del fracaso.

Madres y abuelas de la plaza de mayo,  por Daniel García en El País.

Y, sin embargo, por eso es importante asomarse a estos rincones oscuros. Porque a través de esos espacios que nos empeñamos en negar también están aquéllos que “nos han antecedido” en la búsqueda por la verdad y la justicia: una lucha que siguen reclamando los nombres que fueron borrados de la vida. Averiguar quiénes son esos antecesores es, en palabras del autor, el tema del libro. Escribir la historia de su padre es no sólo dar constancia de su búsqueda, sino también impulsar la memoria y el “espíritu” mismo de sus padres y sus compañeros de lucha.

¿De qué otra manera estar a su altura que no sea haciendo como ellos, peleando una guerra insensata y perdida de antemano y marchando al sacrificio con el canto superficial de la juventud desesperada, altiva e impotente y estúpida, marchando al precipicio de la guerra civil contra las fuerzas del aparato represivo…? (p. 180).

Patricio Pron deja en su novela un testimonio arrasador y poroso —debido a la fragmentación, que permite al lector respirar, ir y venir con los flujos de consciencia del narrador— sobre la derrota ajena y propia. Sobre cómo, aunque se sepa ya el final de la historia, merece ser contada para los que están y los que vienen, de tal suerte que el espíritu de aquéllos que llegaron antes al terror, a pesar de la lluvia, la tristeza o las adversidades, pueda seguir subiendo “hasta tomar el cielo por asalto”.

Argentina Dictadura Dictadura argentina El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia Patricio Pron Premio Alfaguara de Novela 2019

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  1. Fabián, he leído con interés tu reseña y esto me ha permitido conocer parte de la obra de Patricio Pron,hasta ahora un escritor desconocido para mi, en la que se plasma una realidad pasada y dolorosa en Argentina,que forma parte de mis recuerdos en mi época de estudiante universitario,donde sin internet se acumulaban las noticias sobre lo que ocurría en en el hemisferio sur,en gran medida contada por aquellos nacionales argentinos llegados a nuestro país, México.
    Por otro lado, es una oportunidad de conocer tu trabajo, el cual me parece excelente.