La cerilla y la palabra: el destino del libro según Ray Bradbury

¿Qué busca un bombero en la biblia, y por qué pone todo su empeño en memorizarla? La respuesta se encuentra en Fahrenheit 451, la novela maestra de Ray Bradbury. En un futuro no especificado, pero suficientemente cercano a nuestro presente como para lograr llamar la atención sobre los hábitos que ostentamos, los hombres viven una felicidad artificial, provista por la televisión, el radio y el automóvil. Se trata de una sociedad en la que el hedonismo y la distracción son las formas en que la sociedad consigue sustraerse de la realidad, mientras una amenaza de guerra se cierne sobre el mundo.

En esta sociedad, donde el escape de la realidad es el mejor proveedor del bienestar, los libros, la conversación, los paseos solitarios y cualquier actividad que promueva la reflexión es considerada una amenaza contra la tranquilidad espiritual de la humanidad, un arma detonadora del caos. La única solución a un problema mayúsculo como éste es la supresión: mientras que grandes pantallas que cubren las cuatro paredes de una habitación aíslan a las personas en un sueño hedonista, la radio los sustrae del contacto verbal con su familia y amigos, y el automóvil promueve un escape en el que la velocidad impide pensar más allá del instante presente.

Sin embargo, quizá lo peor suceda con los libros. Puesto que los hogares son, gracias a la ciencia, a prueba de fuego, los bomberos cumplen una nueva demanda laboral: en vez de apagar incendios, los provocan, usando como materia prima los libros confiscados y, de vez en cuando, algún desafortunado propietario. De esta forma se evita la contaminación de otras personas y la propagación de ideas que contradigan el status quo en que la sociedad está sumergida.

En medio de este escenario se encuentra Guy Montag, un bombero timorato que se verá en la necesidad de dar un giro inesperado a su vida el día en que se decida a echar un vistazo al interior de las páginas de un libro. Atormentado por su trabajo y motivado por las inocentes preguntas de una joven amiga, Montag descubrirá que puede haber más sentido dentro de estos extraños objetos de lo que pueden ofrecer todos los adelantos tecnológicos juntos. De hecho, en ellos podría encontrarse la clave para la salvación de la humanidad. Esto lo pondrá en una situación difícil, que amenazará su integridad y la de los que lo rodean cuando, al ser descubierto, el sistema entero mueva sus engranajes para darle caza.

Fahrenheit 451 /DEBOLS!LLO, 2012

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