F. Scott Fitzgerald

Miembro de la llamada Generación Perdida Americana, sus cinco novelas retratan un paisaje de personajes brillantes y efímeros, de juventud y también de desesperación. Fitzgerald estudió en Saint Paul y no completó sus estudios universitarios, alistándose para combatir en la Primera Guerra Mundial, aunque no llegó a luchar en ella. Su primera novela, escrita en estos primeros años, fue rechazada por distintas editoriales. Fue hasta después de su primer compromiso con Zelda Sayre que logró vender A este lado del paraíso (1922). Conocido por su desenfadado estilo de vida, Fitzgerald no sólo escribía novelas, también su producción de cuentos fue muy importante, aunque por su necesidad de liquidez solía vender todos los derechos asociados a su producción literaria y, además, vivir de préstamos sobre futuros anticipos. De ese modo fueron saliendo sus siguientes obras, Hermosos y malditos (1922), El Gran Gatsby (1925) posiblemente su obra más conocida y adaptada al cine, y Suave es la noche (1934). En 1921 se publicó el cuento El curioso caso de Benjamin Button, obra muy conocida en la actualidad gracias a la adaptación cinematográfica realizada en 2008. A partir de mediados de los años treinta, Fitzgerald alterna su trabajo como guionista en Hollywood con la escritura de su novela El último magnate, que sería completada y publicada de manera póstuma tras su fallecimiento.

En mis años mozos y más vulnerables mi padre me dio un consejo que desde aquella época no ha dejado de darme vueltas en la cabeza: “Cuando sientas deseos de criticar a alguien” –fueron sus palabras– “recuerda que no todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades que tú tuviste.”
No dijo nada más, pero como siempre nos hemos comunicado excepcionalmente bien, a pesar de ser muy reservados, comprendí que quería decir mucho más que eso. En consecuencia, soy una persona dada a reservarme todo juicio, hábito que me ha facilitado el conocimiento de gran número de personas singulares, pero que también me ha hecho víctima de más de un latoso inveterado. (El Gran Gatsby)

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