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Damas y Caballeros, con ustedes el animal más curioso de México: el escritor

Ser escritor en México es convertirse en un engendro de feria, sentenció J.M. Servín en el primer evento de la Langosta Literaria, donde lo acompañaron Emiliano Monge y Daniela Tarazona para sentarse un rato a discutir un tema algo peliagudo: “Las posibilidades de la escritura en el México de hoy”.

Los escritores reclamaron que entre tanta feria de libro, presentaciones y entrevistas, la sociedad los ha convertido en payasos de circo, publicistas, mercadólogos, comediantes, y básicamente ahora hacen de todo, menos escribir. Monge enfatizó su participación diciendo que en México «hay una necesidad de convertir a los escritores en piñata». Es decir, la crítica parece más enfocada en darles de palazos que realmente abrir el horizonte de su literatura. «La buena crítica –intervino Tarazona– debe abrir el universo del libro para sus lectores». La autora también estuvo de acuerdo en que todo ese asunto de la distribución del libro es complicado y está muy lejos del verdadero proceso de escribir y publicar un libro: «Todo ese trabajo que el escritor está obligado a desarrollar no tiene nada que ver con la escritura».

Con una copa de vino en mano y un ejemplar de Hablemos de Langostas de nuestro mentor David Foster Wallace frente a ellos, la discusión fue intensa y muy de acuerdo con el espíritu langostino de leer a contracorriente: en los distintos momentos en que los tres autores tomaron el micrófono, expresaron su preocupación por lo que realmente les importa: ¿cómo llega un libro a un lector? Se cuestionaron la utilidad de la cantidad de promoción que se ven obligados a hacer y si tal vez no sería mejor que simplemente los dejaran escribir. «Siempre me siento como jugador visitante en las ferias de libros, sólo en mi estudio me siento como local», opinó Monge. Hablando de la República de las Letras, del mundo literario en el que se mueven los escritores actualmente en nuestro país, Servín acusó que se trataba más bien de una élite y más que una República, es un Feudo.

Pero, ¿qué le queda a las letras mexicanas? «La tradición literaria mexicana es impresionante y no podemos imaginarnos hacia dónde va», concluyó el moderador, Andrés Ramírez. Ciertamente no podemos vislumbrar el futuro, pero las bases son sólidas. Aunque los autores hayan hablado de redefinir la tradición (la de Rulfo, Fuentes, Paz, Revueltas), admiten que se asientan en ella y muestran cierto orgullo en seguirla o transformarla.

Y como decía David Foster Wallace: «Hasta cuando tapas la olla y te das la vuelta, por lo general puedes oír el repicar y el claqueteo de la tapa mientras la langosta intenta levantarla a empujones». Aunque las posibilidades de la escritura en México sean inciertas, aunque la presión mediática descanse sobre los hombros cansados de los autores mexicanos, podemos estar seguros de que estos no pararán de repiquetear y tratar de salirse de la olla.

¡Gracias por acompañarnos!

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