Oscuridad y olvido

Diane Setterfield
El hombre que perseguía el tiempo / Lumen, 2014
 

¿Qué define a un hombre? ¿Sus padres, el entorno, su oficio? ¿Y qué sucede cuando esas cosas reunidas —y más— no dicen nada? ¿Quién es William Bellman?

Con 16 años representaba ya una incertidumbre, un titubeo en el quehacer de su vida, como escasos jóvenes de su pueblo en ese momento; pero poco a poco su necedad por comprender las cosas y su inteligencia para inspeccionar los detalles lo tornaron en un líder del que todos daban cuenta.

A lo largo de esta novela rotunda, la sombra de Will se niega y desdibuja a través de tres constantes: la muerte, el trabajo y los grajos. Estos últimos como un espejo de su naturaleza inaccesible, de esa capacidad para jugar en cualquier escenario mirando siempre hacia la victoria. Representan lo que este hombre (padre, esposo, vecino, jefe…) evitó toda su vida: el dolor.

En esa oscuridad van y vienen personajes ¿entrañables?, que si bien retratan una cotidianidad, no indagan en el desconcierto de alguien que corre detrás de lo que no puede asir ni controlar. Bellman vive para aparentar, para creer que hace con su tiempo lo que quiere y que puede, en la imagen de hombre agudo, resolver hasta el más críptico problema, cuando lo que probablemente está dejando de lado es su verdadero ser.
 

Cynthia Chávez

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