Dime si yo te querré

Al ser joven lector en esta época, uno se ve a sí mismo bombardeado por todo tipo de textos –desde novelas románticas cliché en las que una tragedia, llámese enfermedad, guerra, o familia separan a dos jóvenes enamorados, hasta grotescos recuentos de la guerra en el medio oriente: reporteros decapitados, explosiones en poblaciones civiles, éxodos en la península arábiga. Sin embargo, incluso con la gigantesca cantidad de información disponible, siempre caemos en las mismas historias de guerras fantásticas y amores imposibles. Dime si yo te querré es una novela refrescante, pues no sólo presenta  todos los elementos que buscamos hoy, sino que los explora evitando lugares comunes.

Leante se sale de la muy conocida cultura occidental y nos lleva al cruel desierto del Sahara, donde una mujer vive toda clase de ocurrencias al emprender la búsqueda de una memoria. Montse Cambra, doctora española de 44 años, está pasando por un divorcio cuando una muerte y varias casualidades la llevan a encontrar una fotografía de un rostro familiar. Con una mezcla de fascinación y nostalgia, emprende un viaje al noroeste Africano en búsqueda de su primer amor, Santiago San Román. Al llegar a Argelia se encuentra con el obstáculo de un choque cultural y la barrera de lenguaje, además de la falsa confianza que le causa el encontrar a otro español, quien la lleva a enredarse en la trata de personas. Montse se hace amiga de otra cautiva, una sarahui llamada Aza, y las dos escapan de las garras de los traficantes, pero una picadura de escorpión causa que la española despierte en un hospital sin conocimiento de dónde está ni qué pasó con su amiga.

También conoceremos la historia de Santiago San Román, quien después de alistarse en la Legión y abandonar España para hacer su servicio militar, se hace amigo de un joven sarahui llamado Laazar, y empieza a pasar mucho tiempo con las Tropas Nómadas, en su mayoría conformadas por sarahuíes. Es introducido a la cultura musulmana y poco a poco es absorbido por ella, profundamente fascinado por sus costumbres y su amabilidad. Se enamora de una sarahui intentando olvidarse de Montse, y así acaba enredado en una lucha interna que lo llevará a ser encarcelado y casi fusilado.

Al desarrollarse los eventos de la historia poco a poco uno vislumbra el breve romance entre los dos protagonistas y cómo llegó cada uno a la posición en la que se encuentran al principio del libro. Toda la novela está narrada como si fuese un rompecabezas. Es una especie de analepsis fragmentada, la cual salta entre tiempos y personajes, y dónde cada perspectiva es una pieza que completa la historia. Y este collage de puntos de vista no hace más que anticipar el reencuentro de Montse y Santiago, y conlleva al final que es tanto hermoso como desgarrador.

Esta novela es una historia de amor, pero no entre dos personas. Aunque describe el romance entre los dos españoles, la verdadera historia de amor es entre un hombre y una cultura completamente diferente a él, la cual lo adopta y acepta cuando él no tiene a nadie más. La cultura musulmana, que los medios tanto han enseñado a temer y a odiar es pintada de una forma nueva. Leante nos da acceso a formas de pensar y tradiciones sarahuies y argelinas, pero no cae en estereotipos ni generalizaciones burdas. La novela tiene una excelente ambientación, y entre las descripciones del desierto y la hospitalidad de los sarahuíes, uno se ve completamente envuelto en la trama. Finalmente, el autor hace un gran trabajo en capturar momentos y emociones de una forma sutil y precisa, desde la inmadurez y la exaltación del primer amor, hasta la angustia de vivir en una zona de guerra. Leante hila toda la obra por medio de un pasadoble español, el cual le da el título a la obra.

 

Por María Zurita


 

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