Del thriller doméstico a la soup-opera criminal

pauladaly

¿Y tú qué clase de madre eres?, Paula Daly, Literatura Random House,
Colección Roja & Negra, 2014

Lisa Kallisto tiene problemas para juzgar razonablemente sus límites al indagar en las vidas ajenas. Su principal problema es que cree que su vida es un fracaso, y que las de otros son maravillosas, si no es que perfectas; en su afán de imitarlas, deseará saber todo sobre ellas. Si a esto le sumamos que la hija de su vecina ha desaparecido la noche en que debía quedarse a dormir en su casa, encontramos la motivación perfecta para convertir a un ama de casa común en una detective en ciernes. Más aún cuando un violador de menores ronda la zona y ya ha cobrado dos víctimas.

Tal es, en rasgos sintéticos, la trama de esta novela ¿“negra”? Normalmente, las obras de suspenso nos presentan crímenes sin resolver, situaciones misteriosas que exigen una gran capacidad de atención a los detalles, así como una forma de razonamiento que obedece mucho más a la intuición que al razonamiento lógico. Al menos en su forma más digerida, la literatura de este género casi siempre tiene como protagonistas a detectives heterodoxos y a criminales oscuros y perversos; pero la primera novela de Paula Daly rompe este esquema al internarse en un terreno poco usual: la vida, agotadora y monótona, de un ama de casa inglesa.

Escribo esto e inevitablemente pienso en Desperate Housewives, la serie anglosajona que pretendía retratar la vida de un grupo de mujeres (y sus respectivas familias) en un favorecido suburbio estadounidense. Y aunque pueda pensarse que esta relación es muy arbitraria, en el fondo no lo es tanto. Tampoco es que a Daly le haya salido mal su intento de escribir una novela negra y en cambio opte por narrarnos los pormenores de la vida doméstica en un moderno pueblito inglés. Por el contrario: lo que ocurre es que ambas obras, la serie y al novela, se mueven sobre la frágil capa de hielo que es la vida en comunidad.

Sobre todo, la constante en ambas obras es que no importa qué tan ocupadas están las damas lidiando con los problemas de su propia vida, siempre tienen tiempo para entrometerse en la de otros. Esto hace que, más que una novela negra, la de Daly se sienta como un melodrama aderezado con elementos de misterio; quizá porque, como confiesa la autora, el argumento de la novela se le ocurrió cuando veía uno de los tantos episodios del programa de Oprah Winfrey (otro cánon doméstico) en la comodidad de su sala.

David Velázquez

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