Christopher Isherwood

Desarrolló desde muy temprana edad su innata inclinación hacia el estudio de las humanidades y la creación literaria, y antes de haber cumplido la treintena ya se había dado a conocer como escritor por medio de algunas narraciones primerizas de indudable interés, como las tituladas All the Conspirators (1928) y The Memorial (1932). Dejó bien patente su interés por las propuestas más radicales del arte alemán posterior a la Primera Guerra Mundial, y, en lo que a sus inquietudes teatrales se refiere, su admiración por uno de los mejores exponentes de estas nuevas tendencias estéticas, Bertolt Brecht. El tema del nazismo se apoderó, además, de la producción literaria de Christopher Isherwood, quien reflejó sus estragos en la autobiografía novelada Lions and shadows (Leones y sombras, 1938) y en algunas novelas tan brillantes como El Señor Norris cambia de tren, 1935, y Adiós a Berlín, 1939.
La primera de estas narraciones describe la corrupción de Berlín –ciudad que se había convertido, por aquellos años, en el eje temático central de su obra– a través de la degradación de un personaje; la segunda, que se sirve de la técnica del reportaje para reflejar el Berlín de entreguerras, dio pie años después a una de las cintas cinematográficas que con mayor rigor y originalidad han abordado el fenómeno del nazismo: Cabaret, del cineasta norteamericano Bob Fosse, interpretada por Liza Minelli, Michael York Helmut Criem y Marisa Berenson.

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