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Cadáveres exquisitos

Al pie de un árbol de naranjas, tomó una larga siesta. Seguía sin entender lo que sucedía fuera de la habitación. Sus ojos se cerraron, la muerte vino de sorpresa y se llevó sus tiernos susurros. El hombre y la luna, el sol en tu cuerpo, arena en tus piernas. Hoy sabemos más y comprendemos […]

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