Estefanía Salgado
Estefanía Salgado

El gran Raskolnikov

La primera vez que leí Crimen y Castigo estaba en una mecedora con las piernas dobladas para encajar en la silla; me preparé un chai y observé las plantas, los arboles de mango frondosos y las bugambilias de mi terraza. Este fue mi ritual todas las tardes durante una semana. Cuando terminé la lectura sentí […]

Previous page Next page