Arturo Pérez-Reverte: ¿así o más adrenalina; así o más testosterona?

Yo, una lectora, confieso ante ustedes que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y enamoramiento de toda clase de obras, pero con especial ardor de las novelas históricas. Es por eso, creo, que cuando veo, leo, recuerdo, escucho el nombre de Arturo Pérez-Reverte, de inmediato mi mente viaja al pasado y ante mí comparecen el valiente soldado Diego Alatriste y Tenorio, el joven idealista Frederic Glüntz, el famoso cazador de libros Lucas Corso y el sorprendente Jaime Astarloa, entre otros inolvidables personajes que forman parte del mundo literario creado por el maese Arturo, quien además tiene sobrado talento para llenar a sus novelas de intriga, misterio, enredo, trama policiaco-thrilleresca y otras añadiduras.

 
Así pues, sin más cartas de recomendación que las antedichas, me atrevo a decirte que si buscas historias entretenidas e inteligentes, personajes fuertes con ideas e ideales definidos, de convicciones firmes, de una sola pieza, simplemente acércate a la obra de este autor; para empezar te recomiendo elegir entre estas notabilísimas novelas: El club Dumas, cuya trama es excitante de la primera a la última página, y descubrirás los ingredientes de la novela por entregas del siglo XIX, los relatos policíacos y de misterio, los juegos de adivinación y las técnicas del folletín de aventuras; El maestro de esgrima, que te llevará al Madrid de 1868, donde un mundo de tahúres es mantenido a distancia por un florete honorable en medio de una feroz lucha por el poder del dinero, la ambición política y la extinción de los valores de honradez y fidelidad; Cabo Trafalgar, donde conocerás la adversidad que enfrentó a la armada hispano-francesa con la británica, comandada por el almirante Nelson. La combinación de rigor histórico y acción espectacular convierten estas últimas páginas en una apasionante pieza para comprender el trágico enfrentamiento bélico de aquel 21 de octubre de 1805 que cambió la historia de Europa y del mundo.

Mención especial merece la saga sobre las aventuras del capitán Alatriste, que tiene en su haber siete títulos: El capitán Alatriste, Limpieza de sangre, El sol de Breda, El oro del rey, El caballero del jubón amarillo, Corsarios de Levante y El Puente de los Asesinos; en ella Pérez-Reverte narra en la voz y recuerdos del joven Íñigo Balboa la vida y peripecias de don Diego Alatriste y Tenorio, un valiente soldado sobreviviente de los temidos tercios españoles que tiene que alquilarse como espadachín a sueldo en la decadente y corrupta España del siglo XVII, sin que por ello traicione su personal código de honor: matar de frente a quien tiene una espada o daga para defenderse y guardar el honor y vida de quienes considera sus compañeros de batalla y amigos. Íñigo, huérfano de un soldado muerto en un baluarte de Jülich durante la guerra en Flandes, por instancias de su madre y con tan sólo 13 años encima, viaja a Madrid para ponerse al servicio del capitán Alatriste, que fue amigo entrañable de su padre. La eterna lucha entre el bien y el mal se encarna en don Diego y su fiel Íñigo, que tendrán que vivir entre la espada y las intrigas cortesanas sin menoscabo de su valor, de la fidelidad a su personal código de honor y lealtad a sus amigos.

Si te interesan temas más modernos, El francotirador paciente es un thriller que no podrás soltar, así tengas urgencia de comer, dormir o alguna otra: es un formidable duelo de inteligencias entre Alejandra Varela (una de los pocos personajes femeninos de Pérez-Reverte, quien por lo regular escribe con tinta y testosterona), especialista en arte urbano, tras la pista de Sniper, un artista grafitero y promotor de atentados callejeros del que casi nadie ha visto jamás el rostro ni conoce su paradero. La búsqueda conducirá a la protagonista de Madrid a Lisboa, y de ahí a Verona y Nápoles, en su intento por descifrar cuál es el objetivo al que apunta la mira mortal del cazador solitario.

Otros títulos, que menciono porque aún me queda espacio, son Territorio Comanche y El pintor de batallas, donde Pérez-Reverte deja ver sus experiencias como reportero de guerra, y La Reina del Sur, sobre el tráfico de drogas y los cárteles mexicanos.

Tú, paciente lector que has llegado al final de esta nota, sabes que somos lo mismo: gente que disfruta de tener un libro entre las manos. Así pues, me despido diciéndote: no te pierdas ninguna oportunidad de acercarte a la obra de Pérez-Reverte. Así te acuchillen.

Clara González

Foto: ©Victoria Iglesias


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